Polémica por la caza de perdiz con reclamo: ecologistas en pie de guerra, la Junta la justifica

La caza de la perdiz roja es una práctica tradicional que se remonta a siglos atrás en Andalucía. Sin embargo, esta actividad ha generado debates acerca de su impacto en la conservación de la especie y el bienestar animal. Por un lado, las autoridades defienden que se trata de una tradición que integra la historia y cultura regional, mientras que los grupos ecologistas advierten sobre los riesgos que conlleva.

La Perdiz Roja: Entre Tradición y Sostenibilidad

La Junta de Andalucía ha apoyado la inclusión de la modalidad de caza de la perdiz con reclamo en el catálogo de Bienes de Interés Cultural (BIC), a propuesta de la Federación de Caza. Según las autoridades, esta práctica es una tradición «transmitida generacionalmente» y «respetuosa con la naturaleza y las especies». Además, aseguran que el reconocimiento como BIC beneficiaría al turismo y la economía local.

Sin embargo, los ecologistas andaluces han advertido que esta modalidad de caza «incumple los estándares mínimos exigibles de bienestar animal». Argumentan que mantener a un macho enjaulado durante su época de celo para atraer a otras perdices es una forma de «maltrato animal». Además, señalan que la caza durante la temporada reproductiva puede afectar negativamente a la conservación de la especie.

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Desafíos para la Conservación de la Perdiz Roja

Según Ecologistas en Acción, las poblaciones de perdiz roja están en declive en muchas zonas de Andalucía, y esto se debe principalmente a la «agricultura intensiva, enfocada a la industrialización, con la eliminación progresiva de setos y linderos y un abuso generalizado de los agroquímicos». Esto ha llevado a la degradación del hábitat de la especie, afectando su supervivencia.

Los ecologistas también critican la práctica de «suelta por parte de cazadores de perdiz de granja, híbridas en muchos casos, que socavan la genética de la perdiz roja». En su lugar, proponen «un cambio de estas prácticas agrícolas dañinas y eliminar arcaicas tradiciones de maltrato animal» para lograr una verdadera conservación de la especie.

En resumen, la caza de la perdiz roja en Andalucía se encuentra en un delicado equilibrio entre la tradición y la sostenibilidad. Mientras que las autoridades defienden su valor cultural, los grupos ecologistas advierten sobre los riesgos para el bienestar animal y la conservación de la especie. Este debate pone de manifiesto la necesidad de encontrar soluciones que concilien la preservación de la naturaleza y el patrimonio cultural de la región.

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