Descubren 4 subtipos de ELA con respuestas a distintos fármacos

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras, las células nerviosas que controlan los músculos voluntarios. Esta condición conduce a una progresiva debilidad muscular, parálisis y, finalmente, la muerte. A pesar de los esfuerzos por entender y tratar la ELA, aún no existe una cura efectiva.

Sin embargo, un nuevo estudio liderado por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) en Alemania ha arrojado luz sobre los mecanismos moleculares subyacentes a la ELA, abriendo nuevas posibilidades para el diagnóstico y tratamiento de esta devastadora enfermedad. Los investigadores han descubierto que la ELA puede dividirse en cuatro subtipos distintos, cada uno con características moleculares únicas, lo que podría explicar la variabilidad en la respuesta a los tratamientos actuales.

Descubriendo la Heterogeneidad Molecular de la ELA

El enfoque «multiómico» ha sido fundamental para la identificación de los cuatro subtipos de ELA. Este enfoque consiste en estudiar simultáneamente diferentes niveles de expresión genética y proteica en las células, proporcionando una visión más completa de los procesos biológicos que se encuentran en la enfermedad. Los investigadores han cartografiado tanto las moléculas de ARN codificantes y no codificantes como la totalidad de las proteínas, revelando una complejidad previamente desconocida en la ELA.

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Cada subtipo de ELA se caracteriza por patrones moleculares únicos. En un subtipo común se vieron afectados genes asociados a procesos inflamatorios y respuestas inmunitarias, mientras que en otro se observaron principalmente alteraciones en la transcripción del ADN en moléculas de ARN. En otros dos subtipos, se encontraron distintos signos de estrés oxidativo en las células. Estos hallazgos sugieren que los diferentes subtipos de ELA podrían responder de manera diferente a los tratamientos existentes.

La distinción entre estos subtipos no se basa en los síntomas clínicos, lo que significa que la clasificación actual de la ELA podría no reflejar la complejidad molecular de la enfermedad. Esto podría explicar por qué algunos pacientes responden bien a ciertos tratamientos mientras que otros no, y también sugiere que las terapias futuras deberían dirigirse específicamente a los subtipos de ELA.

Sexo y ELA: Diferencias Moleculares Significativas

El estudio también reveló diferencias significativas entre sexos en los procesos moleculares asociados a la ELA. Los hombres desarrollan ELA con una frecuencia 1,2 veces mayor que las mujeres. Además, el desglose de los procesos moleculares reveló un número significativamente mayor de productos génicos alterados en los hombres, lo que podría tener implicaciones importantes para el desarrollo de estrategias de tratamiento personalizadas.

El estudio encontró que los cuatro subtipos parecen darse con la misma frecuencia en ambos sexos, pero la expresión de genes en los hombres es más diferente a la de las personas sanas. Esto podría significar que, en el futuro, será necesario tratar de forma diferente a hombres y mujeres con ELA, ajustando las terapias a las necesidades específicas de cada sexo.

Nuevas Dianas para Terapias Futuras

El análisis multiómico ha identificado una vía de señalización, la MAPK, que podría ser una diana especialmente adecuada para nuevos fármacos contra la ELA. Esta vía está bien descrita en neurobiología y desempeña un papel en varios procesos de la ELA, aunque no en todos. El estudio sugiere que la reutilización de fármacos oncológicos aprobados que actúan sobre la MAPK podría ser prometedora para el tratamiento de la ELA.

Los investigadores están trabajando en un método para determinar el subtipo de ELA en los pacientes en vida, lo que permitiría personalizar los tratamientos en función de las necesidades individuales. Este avance representa un cambio significativo en la comprensión de la ELA y abre nuevas posibilidades para el desarrollo de terapias más eficaces.

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En conclusión, el estudio ha supuesto una importante contribución a la búsqueda de causas y terapias para la ELA. Los hallazgos nos han acercado bastante a una terapia más personalizada y, por tanto, más eficaz. La identificación de subtipos de ELA, las diferencias moleculares entre sexos y la identificación de nuevas dianas terapéuticas, como la vía MAPK, abren un nuevo camino hacia el tratamiento de esta devastadora enfermedad.

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