Sacan a la luz un intercambio epistolar entre los destacados pensadores Joan Coromines y Joan Sales acerca del catalán

En un momento crucial de la historia de la lengua catalana, dos destacadas figuras intelectuales, el lingüista Joan Coromines y el escritor Joan Sales, entablaron un intenso diálogo a través de una serie de cartas que ahora han sido publicadas en el volumen «Cartes 1946-1983». Este epistolario revela una colaboración apasionada y compleja, donde dos puntos de vista aparentemente opuestos convergen en torno a la construcción de una lengua literaria catalana.

La editora Maria Bohigas describe este intercambio como «un duelo», una metáfora que captura la vivacidad y la tensión inherente en los debates entre estos dos intelectuales. Coromines, un destacado lingüista, y Sales, un escritor con una sólida formación, se enfrentan en un diálogo que oscila entre la discrepancia y la coincidencia, pero que siempre gira en torno a la construcción de un «catalán usual» que pueda ser utilizado en todas las esferas de la vida.

EL LEGADO DE COROMINES Y LA VISIÓN DE SALES

Joan Coromines, reconocido como uno de los grandes científicos de su época en el campo de la lexicología, aboga por preservar el vínculo con el Institut d’Estudis Catalans (IEC), la institución encargada de la normativización de la lengua catalana. Por su parte, Joan Sales se inclina más hacia la lengua hablada, buscando establecer un diálogo directo con la sociedad que había perdido sus referentes.

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Según los editores Joan Pujadas y Josep Ferrer, Coromines sabía que la lengua «se debe ir a cazar a su hábitat natural, la lengua viva, la lengua oral», por lo que dedicó un importante trabajo de campo a esta tarea. En contraste, Sales se encontraba más cerca de la lengua hablada, pero sin dejar de lado la importancia de la norma establecida por el IEC.

A pesar de sus diferencias, ambos intelectuales coinciden en que un buen novelista es aquel que conoce a fondo su lengua. Es en este punto donde sus caminos se cruzan, pues ambos comparten el vínculo con Cataluña y un proyecto ambicioso de construir una lengua literaria que pueda servir de referente para la sociedad.

EL DIÁLOGO EPISTOLAR: UNA COLABORACIÓN APASIONADA

Las cartas incluidas en el volumen «Cartes 1946-1983» reflejan una colaboración fuerte, constante y alegre entre Coromines y Sales, a pesar de sus posiciones sensiblemente diferentes. Según Bohigas, este diálogo es «apasionante» para el lector contemporáneo, ya que muestra cómo estos dos intelectuales, que «no se parecen», logran encontrar lo esencial que los une: su preocupación por la lengua catalana y su deseo de establecer un modelo de lengua literaria adecuado y útil.

El epistolario revela momentos en los que la tensión entre ambos llega a tal punto que «están a punto de romper relaciones». Sin embargo, esta confrontación también les lleva a una colaboración más profunda, donde Sales puede ser considerado en cierta medida un discípulo de Coromines, aunque discrepe con él en algunos aspectos.

LA TRASCENDENCIA DEL DEBATE SOBRE LA LENGUA LITERARIA

El debate sobre el modelo de lengua literaria en el que se embarcan Coromines y Sales no es exclusivo de la literatura catalana. Todas las lenguas se enfrentan a esta cuestión fundamental: ¿cómo debe ser la lengua utilizada en la literatura?

Mientras que Coromines mantiene su vínculo con el IEC y la normativización de la lengua, Sales se acerca más a la lengua hablada. Sin embargo, ambos coinciden en que la lengua es un elemento fundamental para la creación literaria. Como señala Ferrer, «ponen todo en duda, pero no dudan de que la lengua es fundamental».

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El epistolario «Cartes 1946-1983» se convierte así en un testimonio invaluable de la batalla por la lengua literaria catalana, librada por dos de sus más brillantes exponentes. A través de este diálogo, Coromines y Sales nos invitan a reflexionar sobre la relación entre la lengua, la literatura y la identidad cultural, en un momento crucial de la historia de Cataluña.

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