La crisis migratoria ha generado un gran debate en España, y Vox, el partido de extrema derecha, se ha posicionado de forma contundente al respecto. Su líder, Santiago Abascal, ha exigido al Partido Popular (PP) un plan de deportaciones que incluya incluso a los menores de edad que han llegado al país de forma irregular, como condición para su apoyo político.
Esta postura firme de Vox ha provocado un enfrentamiento directo con el PP y su líder, Alberto Núñez Feijóo. Abascal ha calificado la relación entre ambos partidos como «gélida», acusando al PP de haber intentado llegar a «un acuerdo de tapadillo» para repartirse los gobiernos autonómicos sin que trascendiera públicamente. Según Abascal, el PP habría «boicoteado los resultados» de las elecciones autonómicas y municipales del año pasado.
La Salida de Vox de los Gobiernos Autonómicos
La decisión de Vox de abandonar los gobiernos autonómicos en los que gobernaba junto al PP se debe a la política migratoria adoptada por los populares. Abascal ha manifestado que para su partido era «un problema insalvable» mantenerse en esos gobiernos, dado que asumirían una «complicidad con la inmigración ilegal».
El líder de Vox ha advertido que también podrían abandonar los ayuntamientos en los que gobiernan conjuntamente con el PP, si alguno de ellos colabora «de manera voluntaria» en la acogida de inmigrantes. Según Abascal, los consistorios «no han sido los que deciden la recepción» de estos.
Vox Firma Línea Roja en la Cuestión Migratoria
Queda claro que la posición de Vox en materia migratoria se ha radicalizado aún más. Su exigencia de un plan de deportaciones, incluyendo a menores, pone de manifiesto que no están dispuestos a ceder ni un ápice en este asunto.
La ruptura con el PP en los gobiernos autonómicos también evidencia que Vox ha trazado una línea roja que el partido de Feijóo no ha querido o podido cruzar. Esto puede marcar un punto de inflexión en las negociaciones futuras entre ambas formaciones, con Vox mostrando su firme determinación de imponer su agenda en el terreno de la inmigración.
En definitiva, el conflicto entre Vox y el PP por el control de la política migratoria se ha recrudecido, obligando a ambos partidos a definir claramente sus posiciones y poniendo sobre la mesa cuestiones que pueden ser determinantes de cara a las próximas elecciones generales.