Según eltiempo.es, el calor extremo del verano se anticipa 19 días en un período de 63 años.

El calor extremo de verano se ha adelantado 19 días en los últimos 63 años, según un análisis llevado a cabo por eltiempo.es. Este estudio revela que el verano meteorológico, que comenzó el 1 de junio, está siendo «normal» respecto al promedio del período 1991-2020.

La definición y análisis del calor extremo

Para definir el «calor extremo», el portal ha obtenido los datos de temperaturas máximas del período 1991-2020 para cada una de las estaciones meteorológicas. Con estos datos, se han analizado los meses del verano atmosférico (junio, julio y agosto). La metodología empleada ha sido crucial para obtener resultados precisos y entender las tendencias.

Un método de cálculo del calor extremo

Los expertos han calculado el percentil 90 (valor que separa el 10% de los valores más cálidos del 90% restante), que se convierte en el umbral de «calor extremo» de verano. Así, cualquier día que iguale o supere ese valor se clasifica como un día de calor extremo.

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El análisis señala que en el conjunto del país, el primer día de calor extremo se está dando casi tres semanas antes que en décadas pasadas. Si en la década de 1960-1970 el primer día de calor extremo era el 8 de julio, en la década de 2013-2020 es ya el 19 de junio.

Las variaciones significativas en diferentes regiones

Aunque el adelanto en el calor extremo es evidente en muchas regiones, la variabilidad es notable. Se observa que algunas estaciones meteorológicas registran variaciones mínimas en las fechas de inicio de calor extremo, mientras que otras muestran cambios drásticos.

En algunas estaciones, como Cádiz, León o Pamplona, el adelanto ha sido mínimo, entre -5 y +5 días. Esto sugiere que, en estas regiones, las alteraciones climáticas han sido menos drásticas.

Contrariamente, en estaciones como Tortosa, Tarragona, el primer día de calor extremo se ha adelantado en 47 días. Este patrón indica un adelanto significativo del calor extremo en estas áreas. Además, se aprecia un adelanto de entre 20 y 30 días en muchas estaciones, lo que equivale a un adelanto de casi un mes en el calor extremo de verano.

Las tendencias de calor extremo en las últimas décadas

Los datos indican una tendencia notable: el calor extremo no sólo llega antes, sino que se extiende durante más días en el año. En un período de 10 años, el número de días que superan el umbral de calor extremo ha incrementado en 96 días para el conjunto de España.

Un aumento en el número de días de calor extremo

El análisis abarca todos los días desde marzo hasta noviembre que igualan o superan el umbral del percentil 90. La mayoría de las estaciones han registrado un aumento sustancial en el número de días sobre ese umbral en cada década.

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Por ejemplo, Cuenca ha experimentado un aumento dramático en los días de calor extremo, pasando de 30 días entre 1961-1970 a 212 días en 2014-2023. Esto se traduce en un incremento de 3 días por año a 21 días por año en dicho período.

Las excepciones en la tendencia

Alicante y Cádiz muestran tendencias diferentes al resto del país. Aunque las temperaturas medias han aumentado en estas regiones, los valores extremos parecen haberse amortiguado, probablemente debido a la influencia marítima.

Sin embargo, excluyendo estas excepciones, la tendencia general en España es un incremento significativo en el número de días de calor extremo, especialmente en las zonas del interior.

El impacto del calor extremo en alta montaña

La estación de alta montaña del Puerto de Navacerrada también demuestra esta tendencia. Desde 1961-1970, la estación ha multiplicado por 12 el número de días de calor extremo. Este incremento notable en días de calor extremo resalta la urgencia de monitorizar y adaptarse a estos cambios climáticos, particularmente en áreas vulnerables como las de alta montaña.

Aunque el verano de 2024 está siendo «normal» en comparación con la media, la tendencia a largo plazo sugiere un futuro con veranos más intensos y prolongados. Entender estas tendencias y prepararse para ellas es crucial para mitigar los impactos del cambio climático en todos los ámbitos, desde la agricultura hasta la salud pública.

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