Greenpeace alerta sobre el «riesgo de catástrofe ecológica» si no se detienen los vertidos

El Mar Menor, una laguna salada en la región de Murcia, enfrenta una de las amenazas ambientales más serias de su historia. Recientemente, organizaciones ecologistas han sobrevolado la zona para documentar visualmente la «mancha blanca» presente en sus aguas, un síntoma evidente de los problemas subyacentes que afectan a este ecosistema tan vulnerable.

Esta mancha se asocia con una proliferación de algas y microorganismos fertilizados por un aporte excesivo de nutrientes, como nitratos y fosfatos, provenientes principalmente de la agricultura y la ganadería intensivas en la región. Esta riqueza de nutrientes no solo altera el equilibrio ecológico, sino que amenaza con provocar una catástrofe ecológica sin precedentes. La biodiversidad está en jaque y la salud del ecosistema pende de un hilo.

La eutrofización como resultado

La eutrofización es el proceso mediante el cual un exceso de nutrientes inorgánicos, como nitrógeno y fósforo, lleva a un crecimiento expansivo de organismos fitoplanctónicos y plantas aquáticas. Este fenómeno genera una disminución del oxígeno disuelto en el agua, empeora su calidad y provoca la aparición de toxinas de algas nocivas. En eventos pasados, como en 2019 y 2021, este proceso resultó en muertes masivas de peces, un problema que podría repetirse si no se toman medidas drásticas y efectivas.

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El flujo ininterrumpido de contaminantes agrícolas y ganaderos desde tierras cercanas agrava esta situación. Las aguas superficiales y subterráneas cargadas de estos desechos químicos aumentan el riesgo de colapso ecológico, amenazando no solo la fauna acuática, sino también a las comunidades humanas que dependen del Mar Menor para sus medios de vida.

La acción gubernamental

La respuesta de las administraciones regionales y nacionales ha sido apuntada como insuficiente y permisiva. Se les acusa de permitir vertidos ilegales continuos, incumpliendo con su mandato de proteger el ecosistema del colapso. La conivencia con intereses agrícolas e industriales ha sido señalada como uno de los factores que impiden la aplicación efectiva de medidas correctivas como el Plan Vertido Cero.

Las consecuencias del modelo agrícola intensivo

Este escenario adverso es alimentado por un modelo agrícola intensivo que depende de un suministro excesivo de agua, facilitado por infraestructuras como el trasvase Tajo-Segura, y por una alta concentración de explotaciones ganaderas en la zona. La saturación de recursos y la falta de control sobre estas prácticas han acelerado el declive del Mar Menor, constituyendo una amenaza existencial para este vital habitat.

La deficiencia en la aplicación de políticas efectivas por parte de las autoridades, junto con la colaboración tácita con grandes empresas agrícolas, ha sido crucial en este fiasco ecológico. Es imperativo que se tomen medidas urgentes para revertir el daño y asegurar que el Mar Menor tenga un futuro sostenible.

Las medidas propuestas para evitar un nuevo colapso biológico

Para prevenir un inminente colapso biológico, es crucial adoptar medidas inmediatas y firmes. Entre las propuestas se incluye el cese del trasvase desde el río Tajo, la eliminación de hectáreas de regadíos ilegales, y una reducción significativa de los regadíos intensivos. Además, se enfatiza la necesidad de fomentar la agricultura ecológica y los cultivos de bajo consumo hídrico como alternativas sostenibles.

Se requiere mejorar el tratamiento de los purines ganaderos mediante la impermeabilización de balsas y una técnica de depuración más avanzada. También es fundamental reducir la carga de metales que son transportados por las ramblas de la Sierra Minera hacia el Mar Menor. Estas medidas no solo beneficiarían al ecosistema, sino que también revitalizarían la calidad de vida y la economía local, basada en gran medida en la riqueza natural del entorno.

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