Pradales lanza su decálogo de un pacto ético por la política ejemplar en Euskadi

El Lehendakari Imanol Pradales ha presentado un decálogo para alcanzar un Pacto Ético por «una actividad política ejemplar» en Euskadi. Este pacto, que busca alejar la política vasca de «la crispación y el insulto», representa un paso fundamental para fortalecer la cultura democrática en una región marcada por un pasado complejo.

El objetivo del Lehendakari no es limitar la acción de la oposición, sino «reforzar la cultura democrática» a través de un pacto que fomente la ejemplaridad en el ejercicio de la actividad pública y política.

Un Llamado a la Responsabilidad y la Ejemplaridad

El Lehendakari ha reconocido que la acción política en Euskadi ha ido perdiendo prestigio y credibilidad en las últimas décadas, lo que ha generado una mayor desafección hacia los partidos políticos. La gente está harta de tanta crispación, de tanto insulto, de tanta falta de ejemplaridad», ha afirmado, advirtiendo que parte de la clase política cae en «discusiones estériles, de patio de colegio, que pierden el respeto, alimentan la polarización y el enfrentamiento.

Publicidad

Pradales ha dejado claro que «los vascos no se sienten representados por esa manera de hacer las cosas», y que es necesario «fortalecer nuestras instituciones, nuestra comunidad política y la cultura democrática. Su llamado es a un salto cualitativo en la política vasca, que se refleje en un pacto para el ejercicio de la política en Euskadi, por una actividad política ejemplar.

Un Pacto para la Ejemplaridad Política en Euskadi

Este pacto, presentado como un primer documento en el Consejo de Gobierno, será trasladado al Parlamento Vasco para que todos los partidos políticos trabajen sobre él, lo enriquezcan y lo ratifiquen posteriormente.

El Lehendakari ha dejado claro que el Pacto Ético no aborda la cuestión de ETA, la deslegitimación de su violencia y la autocrítica, ya que considera que estos temas «son dos ámbitos distintos y diferenciables». Sin embargo, sí ha reiterado la posición clara del Gobierno y del Lehendakari, que se basa en la deslegitimación absoluta del terrorismo en cualquiera de sus formas; la consideración como totalmente injusta de lo que ha ocurrido en el país; el reconocimiento integral de todas las víctimas de vulneraciones de derechos humanos; la construcción de una memoria inclusiva, crítica y ética; y la defensa de los valores éticos y democráticos.

En resumen, el Pacto Ético busca crear un espacio de diálogo y entendimiento en la política vasca, basado en el respeto, la ejemplaridad y la defensa de los valores democráticos. Es un paso fundamental para reconstruir la confianza en las instituciones y en la política, y para crear un futuro más justo y próspero para Euskadi.

Publicidad
Publicidad