Baja Sajonia pide a VW «conversaciones urgentes» con empleados en plena crisis

La automotriz alemana Volkswagen se encuentra en medio de una crisis que amenaza con la pérdida de miles de puestos de trabajo en el país. Desde el anuncio de posibles cierres de plantas y despidos, la presión sobre la empresa ha ido en aumento, especialmente por parte del gobierno de Baja Sajonia, estado donde se encuentran varias de las fábricas más importantes del grupo.

La situación se ha vuelto tensa después de que Volkswagen rescindiera varios convenios colectivos en Alemania, incluyendo la garantía de protección contra el despido por motivos operativos, lo que abre la puerta a recortes de plantilla a partir de 2025. Este movimiento ha generado una fuerte reacción negativa por parte de los sindicatos y los trabajadores, quienes consideran que la empresa no está tomando las medidas necesarias para afrontar la crisis.

El gobierno de Baja Sajonia exige conversaciones urgentes

El primer ministro de Baja Sajonia, Stephan Weil, ha exigido a Volkswagen «conversaciones urgentes» con los empleados y el comité de empresa. Weil, que también forma parte del consejo de supervisión de Volkswagen, ha expresado su preocupación por la situación y ha destacado la tensión que se vive en la planta de Emden, donde trabajan alrededor de 8.000 personas.

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El estado de Baja Sajonia, donde se ubica la sede central de Volkswagen en Wolfsburgo, tiene una participación minoritaria sustancial en la compañía, controlando el 20% de los derechos de voto. Esto le otorga un poder significativo para influir en las decisiones de la empresa, especialmente en un momento de crisis como el actual.

Volkswagen busca recuperar rentabilidad en un mercado cambiante

Volkswagen está buscando recuperar la rentabilidad de su marca homónima de turismos, que se encuentra en una situación complicada por la transición hacia los vehículos eléctricos. El fabricante alemán enfrenta una competencia cada vez más feroz por parte de empresas como Tesla y los fabricantes chinos, que están tomando una mayor cuota de mercado en el sector de los vehículos eléctricos.

La desaceleración del gasto del consumidor también está afectando a Volkswagen, que está viendo cómo las ventas de automóviles tradicionales se reducen en un contexto de incertidumbre económica global. El fabricante alemán ha argumentado que la reducción de las ventas le ha dejado con dos fábricas «de más», lo que ha llevado a la decisión de cerrar algunas plantas y recortar personal.

La situación de Volkswagen es un reflejo de los desafíos que enfrenta la industria automotriz a nivel global. La transición hacia los vehículos eléctricos, la competencia creciente y las presiones económicas están obligando a las empresas a tomar decisiones difíciles para asegurar su supervivencia. El caso de Volkswagen pone de manifiesto la necesidad de un diálogo abierto y transparente entre los diferentes actores, incluyendo el gobierno, los sindicatos y la empresa, para encontrar soluciones que permitan afrontar estos desafíos de forma sostenible.

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