La reducción de tamaños, conocida también como reduflación, es una estrategia cada vez más común entre las empresas que buscan combatir la inflación manteniendo el precio de los productos. Esta práctica consiste en disminuir el tamaño o contenido de los productos sin reducir su precio, lo que genera una sensación de pérdida de valor para el consumidor.
En España, la reduflación es una realidad que afecta al 54% de los ciudadanos, un porcentaje superior a la media mundial del 46%, según el estudio Global Inflation Monitor de Ipsos. Esta situación genera una fuerte crítica entre los consumidores españoles, con un 60% de ellos considerando la reduflación como una práctica «inaceptable». Este dato coloca a España como uno de los países más críticos de Europa en este aspecto, solo por detrás de Francia, Suecia y Países Bajos.
La Reduflación: Una Realidad que Afecta a Diversos Productos
Los consumidores españoles se muestran particularmente sensibles a la reduflación en productos como los snacks, donde el 52% de los encuestados afirma haber percibido esta práctica. Le siguen el pan, la pasta y el arroz (39%), los dulces y chocolates (37%) y la comida precocinada (36%).
La reduflación no solo genera una percepción negativa entre los consumidores, sino que también impacta directamente en su capacidad de compra. El estudio de Ipsos revela un panorama poco optimista sobre las expectativas económicas, con solo un 23% de los españoles creyendo que su capacidad adquisitiva mejorará en 2024. Por el contrario, un 30% considera que su poder adquisitivo se reducirá en el próximo año.
La Inflación: Un Factor Clave en el Pesimismo Económico Español
La inflación se posiciona como un factor determinante en el pesimismo económico de los españoles. Un 71% de los encuestados cree que la alta inflación persistirá durante uno o dos años, convirtiendo a España en el tercer país más pesimista de Europa en este aspecto, solo superado por Suecia y Reino Unido.
Los españoles consideran que la economía mundial, con un 77% de opiniones, es la principal causa de la inflación. Le siguen los tipos de interés (76%) y la invasión rusa de Ucrania (72%). Estos factores reflejan la preocupación por la situación global y su impacto directo en la economía española.
En conclusión, la reduflación es una práctica que genera una fuerte desconfianza y molestia entre los consumidores españoles. Esta situación, unida al pesimismo generado por la inflación, plantea un panorama complejo para la economía del país. La reduflación no solo afecta la percepción de valor de los productos, sino que también impacta directamente en el poder adquisitivo de los consumidores, lo que lleva a un sentimiento general de incertidumbre sobre el futuro económico.