La ansiedad es uno de los problemas de salud más comunes en la vida moderna. El estrés constante, las jornadas aceleradas y la dificultad para desconectar provocan que muchas personas sufran síntomas como nerviosismo, tensión muscular o insomnio. Frente a ello, solemos pensar en terapias, ejercicios de respiración o incluso medicación, pero pocas veces reparamos en el papel que la alimentación puede desempeñar en este terreno.
En este contexto, existe un mineral que, pese a su importancia, suele pasar desapercibido. Su consumo adecuado no solo contribuye al equilibrio del sistema nervioso, sino que también favorece la relajación y ayuda a manejar mejor la ansiedad diaria. Incorporarlo a la dieta es más sencillo de lo que parece y puede convertirse en un aliado natural para recuperar la calma en medio del ritmo frenético de cada día.
3Un hábito al alcance de todos

Aunque a menudo se recurra a suplementos, no siempre es necesario, pues incluir alimentos ricos en magnesio en las comidas diarias puede ser suficiente para notar sus beneficios. Un desayuno con avena y frutos secos, una ensalada con espinacas y semillas o una merienda con un trozo de chocolate negro son ejemplos sencillos que suman a la dieta y contribuyen a combatir la ansiedad de manera natural.
El mensaje de fondo es que la ansiedad no tiene una solución única, pero la nutrición juega un papel mucho más relevante del que solemos imaginar. Dar espacio al magnesio en la mesa de cada día es una decisión pequeña que puede aportar grandes resultados. En un momento en el que el estrés parece imponerse, recordar la importancia de este mineral olvidado puede ser un primer paso hacia una vida más equilibrada.