La reina Letizia ha vuelto a mostrar su rostro más humano tras la dura agenda de los últimos días. Apenas unas horas después de haber recorrido junto al rey Felipe VI las zonas devastadas por los incendios de Castilla y León, la Reina ha puesto rumbo a Galicia, donde el fuego también ha dejado huellas profundas en la vida de miles de personas. Su llegada a Ourense ha estado marcada por la emoción contenida y por el deseo de escuchar de primera mano los relatos de quienes se han visto obligados a enfrentarse a las llamas.
El recuerdo de lo vivido en Sanabria y en las Médulas todavía pesaba en sus palabras cuando afirmó: “Queríamos estar cerca de los vecinos. Para eso hemos venido”. La reina Letizia, visiblemente afectada, no dudó en subrayar la importancia de acompañar a los afectados en este momento tan doloroso. La visita a Galicia, y en concreto a la localidad de Verín, se enmarca en esa voluntad de dar apoyo moral a quienes han perdido parte de su tierra, su patrimonio y, en muchos casos, su medio de vida.
1Verín, el epicentro del dolor para muchos

El itinerario de la jornada llevó a los Reyes en primer lugar a Verín, uno de los municipios más golpeados por la tragedia. Allí, la reina Letizia pudo comprobar de cerca la magnitud de los daños. Miles de hectáreas de bosques han quedado reducidas a cenizas, lo que supone no solo una pérdida ambiental, sino también un duro golpe para el futuro económico de la zona. El ambiente era de consternación, pero también de esperanza en la capacidad de recuperación.
En el Centro de Coordinación del Distrito Forestal XIV, Felipe VI y Letizia recibieron explicaciones detalladas sobre cómo se ha trabajado contra el fuego. La Reina escuchó con atención las intervenciones de los responsables y mostró especial interés en el impacto que esta catástrofe está teniendo en la vida diaria de los gallegos. Sus gestos y palabras reflejaron empatía y compromiso, algo que los vecinos agradecieron en un momento en el que sentirse acompañados resulta fundamental.