El exnarco Fernández Padín: De testigo protegido en el Caso Nécora a vivir en la calle

Manuel Fernández Padín es un ex narcotraficante que decidió colaborar con las autoridades, convirtiéndose en testigo protegido en 1994 y su testimonio junto al de Ricardo Portabales fue clave para llevar a cabo la famosa Operación Nécora contra el narcotráfico en Galicia dirigida por el entonces juez Baltasar Garzón.

Fernández Padín, que fue miembro del clan de los Charlines, acabó recibiendo las ayudas que se le dan a los testigos protegidos, tras el macrojuicio de la Operación Nécora, pero tras su colaboración con la Justicia, en 2010 con el gobierno de Rodríguez Zapatero fue abandonado, y los avatares de la vida le han llevado ahora a vivir en la calle. Dentro de su coche, un pequeño Hyundai Atos, en un pueblo de Ciudad Real cercano a la comunidad de Andalucía, cuya localización exacta es reservada por los problemas de seguridad que todavía padece Fernández Padín.

Ahora, con 66 años, Manuel solo recibe una pensión no contributiva que no le llega para pagar una habitación, porque debe ayudar a su mujer y a su hijo discapacitado que viven en casa de una amiga, «pero que le han avisado que la echan dentro de unos días y se verá también en la calle como yo», explica Padín a MONCLOA.

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PADÍN SE SIENTE ABANDONADO

Fernández Padín se siente traicionado y abandonado por las administraciones. Vivió en Madrid, en el País Vasco durante algo más de dos años y ahora en la calle, después de pedir ayuda a todas las instancias posibles. «!– /wp:paragraph –>

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Fernández Padín en el coche donde duerme.

Según Padín, el ex juez Baltasar Garzón y el ex fiscal Javier Zaragoza  le prometieron 20 años de cotización a la Seguridad Social como parte de las medidas de protección. Esta promesa nunca se cumplió, y ahora Manuel vive con una pensión no contributiva, de poco más 500 euros, que apenas le alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Concretamente, Padín dejó de ser reconocido como testigo protegido en 2010 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Me faltan 15 años de cotización para poder cobrar una pensión contributiva. Pido eso, no una paguita ni nada de eso, solo que cumplan el acuerdo al que llegué en su día», asegura Padín. Ahora asegura que espera desde hace 15 meses una sentencia del juzgado de lo Social para poder cobrar la pensión que reclama. «Una pensión que me ofrecieron porque no me dejaban trabajar, claro, no tenía sentido ir a la obra con dos escoltas, eso lo entiendo, pero entonces que la Seguridad Social cumpla lo pactado», dice.

Además, Padín ha sido operado en tres ocasiones, una de colón y tiene un trasplante de hígado, por lo que su situación física puede deteriorarse si permanece mucho tiempo en la calle. Para explicar su situación escribió una carta a los ministros Bolaños y Yolanda Díaz. «Desde Presidencia del Gobierno me contestaron que se la reenviaban a Interior y mi paisana Yolanda Díaz todavía no me ha contestado. Les pido que cumplan la ley de protección de testigos del año 94, solo eso», explica Padín a MONCLOA.

Hace unos años Padín resumía a este periodista que «durante veinte años fui testigo protegido, lo que significaba que recibía un sueldo mensual, tenía una casa y contaba con escolta, aunque vivía en casas cuartel, que nadie piense que me daban hoteles de tres estrellas. Desde 2010 me siento abandonado por el Estado, he tenido tres operaciones de ocho horas y he estado realmente enfermo».

Además, explicaba que «insinúen que no quise trabajar es un insulto, yo temía por mi vida, de hecho no he vuelto a Galicia. En aquel entonces me podrían haber matado y además tampoco podía trabajar en ningún sitio, menos aún teniendo a los escoltas al lado todo el día.  Al principio, cuando era testigo protegido ganaba 50.000 pesetas y luego pasé a recibir 999 euros. Firmaba un recibo y me entregaban el dinero en efectivo, proveniente de fondos reservados, de los cuales descontaban los gastos de agua y luz. Pasé siete años viviendo en la comisaría de Moratalaz y otros siete en la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, en Dehesa de la Villa». 

INTERIOR NO LO TRATÓ BIEN

Fernández Padín explica que «el Ministerio de Interior, que fue clave, nunca nos trató bien, Lo que pasa es que había órdenes judiciales de la Audiencia Nacional de protegernos y vigilarnos. No me sorprendió la traición de los Charlines porque al fin y al cabo te esperas que un narcotraficante te pueda mentir. Lo que no me esperaba es que el Estado también me traicionara».

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«En 2010, de repente, dejaron de pagarme, con Alfredo Pérez Rubalcaba en el Ministerio del Interior. Un día llegaron y me dijeron que ya no tendría sueldo. Después de haberme tenido como testigo protegido durante veinte años me quitan todo y me dejan con la pensión mínima a pesar de mis problemas de salud, no tiene ningún sentido», lamenta Padín, al tiempo que recuerda que «el fiscal Zaragoza mencionó que deberían cotizar por nosotros como si fuéramos clases pasivas».

«He hablado en muchas ocasiones con políticos de toda índole, y nadie me ha escuchado, Pablo Echenique me dijo que nos reuniríamos para hablar del tema y nunca pasó. También hablé con Yolanda Díaz y pasó de mí, exactamente igual con Pablo Iglesias e Irene Montero. Solo pido que se me reconozcan los derechos que nos prometieron», sentencia Padín, que desde hace 15 días vive en la calle.

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