Dra. Isabel Belaustegui (50), nutricionista: «Si terminas tu comida con un café este se puede convertir en un tóxico»

El café es una bebida que la mayoría de personas consumimos casi todos los días, acompañando varias comidas como el desayuno y la cena; y aunque suele darnos energía y otros beneficios, puede llegar un momento en el que no sea tan bueno. Una experta en el tema nos explica cuando sí y cuando no debemos consumir café.

El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, y pocos lo cuestionan porque lo ven como un pequeño placer que acompaña cualquier momento del día. Sin embargo, en un reciente vídeo de YouTube, la doctora Isabel Belaustegui plantea una reflexión que ha despertado debate entre quienes acostumbran a tomarlo nada más terminar de comer. Según la especialista, esa costumbre tan arraigada podría tener efectos inesperados sobre la digestión, especialmente en personas sensibles o con un metabolismo más lento para procesar ciertos estimulantes.

La nutricionista explica que el café no actúa solo como una bebida energizante, sino que también dispara una serie de reacciones fisiológicas que pueden interferir con lo que el cuerpo necesita después de una comida. Ese momento de reposo en el que debería activarse la calma digestiva se ve alterado por una descarga de adrenalina que, lejos de ayudar, empuja al organismo a un estado incompatible con la correcta absorción de nutrientes. Su mensaje no pretende demonizarlo, pero sí invitar a replantear el ritual de tomarlo justo al terminar el plato.

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Una invitación a reservar el café para momentos especiales

“Una bebida para consumir en momentos especiales”. Fuente: Freepik
YouTube video

Pese a sus advertencias, Belaustegui no aboga por eliminar el café por completo, sino por elegir mejor cuándo tomarlo. Recomienda reservarlo para momentos en los que de verdad se disfrute, cuando las demandas fisiológicas no compitan con la digestión y cuando el organismo esté en un estado de equilibrio. Esto no solo mejora la absorción de nutrientes, sino que también permite apreciar más su aroma, su sabor y la sensación de energía que proporciona.

La doctora insiste en que pequeños cambios en los hábitos pueden mejorar de forma notable la sensación de bienestar. Aprender a identificar cuándo el cuerpo necesita calma y cuándo está preparado para recibir un estímulo como el café puede ser una herramienta muy útil para quienes quieren sentirse mejor después de comer.

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