Conoce los 3 restaurantes que hacen que Pamplona valga cada kilómetro recorrido

Pamplona tiene una propuesta gastronómica increíble, y entre tantas ofertas, a veces no se sabe ni a donde ir. Es por eso que queremos hacerte una recomendación de lo que para nosotros son los restaurantes imprescindibles para visitar si estás en la ciudad, con una mezcla perfecta entre sabor y ambiente.

Pamplona tiene una relación tan estrecha con su tierra que cada plato parece contar una historia distinta. La ciudad se ha convertido en un punto de referencia gastronómica dentro de Navarra gracias a esa mezcla tan suya entre tradición y vanguardia, una dualidad que se percibe en los mercados, en los bares de pintxos y en los restaurantes que honran la riqueza de la huerta navarra. En Pamplona la cocina no es solo un oficio, sino una forma de entender el territorio, de celebrar cada estación y de preservar una identidad que se alimenta de alcachofas, borrajas, espárragos y pimientos que marcan el ritmo del año.

Además, hay una facilidad enorme para ir caminando y encontrar mesas que cuentan historias gastronómicas, lo que se suma al espíritu creativo de una ciudad que no renuncia a la innovación. Los vinos navarros, todavía desconocidos para muchos amantes del enoturismo, acompañan una gastronomía que se respira en cada esquina. Entre propuestas populares y proyectos de autor, Pamplona se consolida como un destino culinario que merece cada kilómetro recorrido, y por eso hoy te vamos a hablar de 3 lugares que te ofrecen una experiencia completa y te encantarán.

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Kabo

“Interior de Kabo”. Fuente: TripAdvisor

Desde 2019, Kabo se ha convertido en una de las joyas gastronómicas de Pamplona, un proyecto que ha crecido con paso firme hasta conquistar una estrella Michelin. Aaron Ortiz y Jaione Aizpurua han sabido construir un espacio donde la técnica dialoga con la emoción y donde la huerta local se convierte en la gran protagonista. Su propuesta tiene como pilares el respeto absoluto al producto de temporada, el amor por el territorio y la complicidad con los pequeños productores.

Cada menú es un viaje por la estación correspondiente, y los tomates, alcachofas, espárragos o setas de la ribera se transforman en relatos comestibles que hablan de una tierra generosa y fértil. Aaron lleva la cocina hacia una delicadeza contemporánea que no renuncia al sabor, mientras Jaione construye desde la sala y la bodega un maridaje que convierte la experiencia en algo completo.

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