El estrés laboral se ha convertido en una sombra que sigue a millones de personas incluso cuando salen de la oficina. El estrés laboral aparece temprano, en mitad de la mañana, cuando las tareas se acumulan, o más tarde, cuando el día ya pesa y la mente se queda sin aire. Y aunque siempre nos han dicho que el cuerpo desarrolló este mecanismo para protegernos, parece que en algún punto perdimos la brújula. Vivimos como si todo fuera urgente, como si algo muy grande dependiera de cada correo o cada entrega.
Aun así, cuesta creer que en una sociedad que habla tanto de bienestar haya tanta gente agotada. Los números lo confirman y, por mucho que intentemos mirar hacia otro lado, el estrés laboral está ya instalado en la vida de 1,5 de cada 4 españoles, y no como una sensación difusa, sino como un impacto real que el trabajo tiene en nuestra salud. Los expertos lo describen como una presión que se cuela en todo, desde la forma de dormir y de comer, hasta la forma de relacionarnos.
1Una cultura laboral que empuja hasta el límite
Cuando se habla del estrés laboral, muchas miradas apuntan a la cultura de trabajo que se ha asentado en España. Los psicólogos insisten en que no es casualidad que tanta gente sienta que vive contrarreloj, pues los horarios imposibles, jornadas partidas, expectativas altas y poco reconocimiento convierten el día a día en una carrera que nunca termina. La psicóloga Lucía Camín lo describe como un circuito que desgasta por dentro, con demasiado que hacer, muy poco tiempo y una sensación constante de que hay que rendir más.
En consulta, dicen los profesionales, aparecen cada vez más casos y cada vez más jóvenes. Estamos viviendo un modelo social que normaliza la hiperproductividad y la idea de que parar es fallar. En ese escenario, el estrés laboral deja de ser algo puntual y se convierte en un estado permanente. Lo preocupante es que, al final, muchos acaban creyendo que el problema está en ellos, cuando la raíz suele estar fuera, en un sistema que exige más de lo que una persona puede sostener a largo plazo.






