Si en otoño te afectan más los gatos, te enseñamos a prevenir las alergias desde casa

Si cada otoño notas que convivir con tu gato te remueve más la alergia que de costumbre, no estás solo. El frío, las casas más cerradas y la propia biología felina crean un cóctel que intensifica los síntomas, pero con algunos cambios sencillos en casa es posible seguir disfrutando de su compañía sin sufrir en el intento.

Los gatos se convierten en un tema recurrente cada otoño porque, aunque uno adore su compañía, es normal notar que los síntomas de alergia se intensifican justo cuando baja la temperatura y las casas empiezan a mantenerse más cerradas. Estas mascotas siguen con su rutina habitual, se pasean por cada rincón y, sin quererlo, van dejando en el ambiente partículas que se mezclan con el polvo y los ácaros que se acumulan con más facilidad en esta época del año. La convivencia sigue siendo igual de tierna, pero el cuerpo de quienes son sensibles lo nota enseguida.

Además, los gatos no solo conviven en nuestros espacios, sino que también transportan alérgenos producidos por ellos mismos y por el entorno. La famosa proteína Fel d 1, responsable de la mayoría de las reacciones alérgicas, está presente en la saliva y se esparce cuando ellos se acicalan, algo que hacen constantemente. Esa mezcla entre el clima otoñal, las ventanas cerradas y la biología natural de los gatos crea el escenario perfecto para que la alergia aparezca con más fuerza y empiece a incomodar el día a día.

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Cómo reducir la presencia de alérgenos si convives con gatos

“Sustituir la escoba por una aspiradora”. Fuente: Freepik

Para convivir con gatos sin que la alergia arruine la experiencia, conviene adoptar rutinas sencillas que marcan una diferencia enorme. Ventilar varias veces al día ayuda a renovar el aire estancado, y sustituir la escoba por la aspiradora evita que los alérgenos vuelvan a levantarse cada vez que se limpia. Además, lavar mantas, fundas y sábanas con más frecuencia crea un entorno mucho más amable para quienes son sensibles.

También funciona limitar el acceso de los gatos a textiles como sofás o camas, ya que estos tejidos retienen partículas con facilidad. Cepillarlos con regularidad ayuda a reducir la cantidad de pelo muerto y de alérgenos en el ambiente, y si se puede, usar aspiradoras con filtros HEPA mejora aún más la calidad del aire. Son pequeños ajustes que no alteran la relación afectuosa con los gatos, pero sí suavizan mucho los síntomas.

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