El psique siempre encuentra maneras de hablar incluso cuando la vida diaria nos deja sin espacio para escucharlo y pocas cosas revelan tanto como esos sueños que regresan una y otra vez con la misma escena o con la misma sensación que se instala en el cuerpo antes de abrir los ojos. En esa frontera delicada entre lo que recordamos y lo que apenas intuimos se mueve el psicólogo y experto en sueños lúcidos Miguel Gasca quien insiste en que cuando un sueño se repite no es casualidad sino un mensaje directo del interior, una señal que el psique lanza casi como un grito buscando que lo atendamos sin seguir postergando lo que necesitamos mirar.
En la conversación, Gasca explicó que los sueños no son solo descargas del cerebro ni un ruido mental sin propósito porque detrás de cada imagen hay capas profundas que mezclan memoria emoción y hasta esa parte más espiritual que muchos intentan ignorar. El psique según él funciona como un laboratorio nocturno que ordena lo que vivimos durante el día y que también muestra aquello que se mueve más allá de lo racional desde miedos antiguos hasta intuiciones que sorprenden porque parecen anticipar algo que todavía no ha ocurrido.
1Mensajes que el psique deja en los sueños
Gasca sostiene que cuando un sueño insiste es porque el psique intenta llamar nuestra atención de forma directa y sin rodeos. Señala que esos relatos nocturnos pueden señalar conflictos que no hemos querido enfrentar o emociones que quedaron suspendidas sin resolver y que vuelven disfrazadas de símbolos. Para él no se trata de interpretar cada detalle con rigidez sino de observar qué emoción permanece después de despertar porque ahí está la pista real del mensaje.
También comenta que en esa repetición aparece un tipo de urgencia interna y que conviene prestarle atención antes de que la tensión emocional busque otras salidas menos amables durante el día. Dice que el psique es insistente cuando necesita que hagamos un alto y que la recurrencia de un sueño funciona casi como una alarma suave que se vuelve más clara a medida que la ignoramos y por eso recomienda preguntarse qué parte de nosotros se está quedando sin voz.






