La diabetes se ha convertido en una preocupación que ya no se queda solo en consultas médicas o informes sanitarios. La diabetes está apareciendo antes, afectando a personas jóvenes e incluso a niños, algo que hace apenas unas décadas era impensable. Y aunque mucha gente convive con ella sin comprender del todo cómo empezó, cada vez más especialistas insisten en que una parte importante de estos casos podría evitarse con cambios relativamente sencillos en el día a día.
En ese contexto, escuchar a profesionales como la dietista y nutricionista Mónica Acha resulta especialmente revelador. Su enfoque es directo, práctico y sobre todo muy realista, porque no habla desde la teoría sino desde la experiencia. Explica cómo llegamos a desarrollar ciertos hábitos sin darnos cuenta y cómo terminan afectando al organismo de manera profunda. Acha insiste en que la diabetes tipo 2 no aparece de la noche a la mañana, sino que se va gestando poco a poco, empujada por decisiones cotidianas que podemos cambiar si sabemos por dónde empezar.
1La alimentación es el primer pilar de prevención
Acha sostiene que la base de la diabetes tipo 2 está, en gran medida, en lo que comemos. La dieta se ha ido llenando de carbohidratos refinados presentes en panes blancos, bollería, snacks o bebidas azucaradas que elevan la glucosa de manera repetida y agotan al cuerpo. Esa sobrecarga constante obliga al páncreas a producir más insulina y, con el tiempo, llega un momento en que las células dejan de responder como deberían, y es ahí cuando el organismo empieza a dar señales de alerta, aunque muchas veces no las escuchamos.
Cambiar esta tendencia no implica hacer dietas extremas ni renunciar a todo lo que nos gusta. Acha explica que se trata de volver a una alimentación más equilibrada, con presencia de alimentos integrales, verduras, frutas y proteínas de calidad. Cuando la dieta se ajusta, la glucosa estabiliza, el cuerpo responde mejor y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 disminuye de forma notable. A veces, la prevención empieza con algo tan simple como revisar qué ponemos cada día en el plato.






