El estado de ánimo se ha convertido en uno de los grandes termómetros de nuestra vida diaria, casi tan relevante como la alimentación o el sueño. Cada vez más personas buscan en el ejercicio físico algo más que fuerza o resistencia, quieren una vía que les ayude a equilibrar tensiones, liberar la mente y reconectar con el cuerpo. Y aunque correr y levantar pesas siguen siendo prácticas muy populares, distintas investigaciones apuntan a que no son las que generan el mayor impacto emocional. Hay un tipo de actividad que, por su combinación de movimiento, respiración y atención plena, logra elevar el estado de ánimo de una manera más profunda y sostenida.
En los últimos años, esta idea ha ido ganando respaldo entre médicos, psicólogos y entrenadores. Se ha visto que los entrenamientos que integran concentración y ritmo corporal ayudan a regular mejor el estrés que los ejercicios puramente físicos. Por eso cada vez más especialistas recomiendan explorar alternativas que buscan la mente tanto como el músculo. Y dentro de ese grupo, uno sobresale por encima del resto por su capacidad para transformar no solo el cuerpo, sino también el estado de ánimo.
2Por qué superan al running y a las pesas
Aunque correr o levantar pesas generan endorfinas y mejoran la salud cardiovascular, no siempre logran estabilizar el estado de ánimo en el largo plazo. Las actividades cuerpo-mente actúan en un plano más integral, porque trabajan la coordinación, la respiración y el enfoque mental de manera simultánea. Mientras que el running puede elevar el ánimo de forma inmediata, el efecto suele disiparse rápido, sobre todo cuando se practica en momentos de estrés elevado. El yoga o el tai chi, en cambio, producen una respuesta más duradera porque invitan a regular el sistema nervioso de forma constante.
Otro factor que explica su eficacia es la ausencia de presión. En el gimnasio, muchas personas sienten que deben superar marcas, levantar más o correr más rápido, algo que puede alterar el estado de ánimo si no se cumplen esas expectativas. Las prácticas cuerpo-mente, en cambio, no persiguen números ni tiempos. Se enfocan en la sensación física, en la alineación y en la respiración, lo que reduce la percepción de esfuerzo y facilita la liberación emocional. Es un tipo de ejercicio que no solo entrena, sino que acompaña.






