Los exercise snacks han entrado con fuerza en el debate sobre salud y movimiento en un momento en el que el sedentarismo se ha normalizado casi sin darnos cuenta. Pasamos horas sentados, encadenamos pantallas y muchas veces dejamos el ejercicio para ese “mañana” que nunca llega. En medio de esa realidad, la idea de que pequeñas dosis de actividad puedan tener efectos reales resulta tan atractiva como revolucionaria.
Lejos de promesas milagro, los exercise snacks se presentan como una propuesta sencilla y realista, pensada para la vida cotidiana. El Dr. Alberto Sanagustín, médico de familia, se apoya en nueva evidencia científica para explicar por qué estos breves momentos de movimiento pueden marcar la diferencia, siempre que se entiendan bien sus límites y su verdadero papel dentro de un estilo de vida activo.
1Qué son los exercise snacks y por qué ahora importan
Los exercise snacks son microdosis de ejercicio que duran menos de un minuto y que se reparten a lo largo del día. No hablamos de entrenamientos estructurados ni de rutinas complejas, sino de ráfagas breves de movimiento intenso que activan el cuerpo cuando este lleva demasiado tiempo en reposo. Subir escaleras con energía, hacer sentadillas rápidas o moverse con intensidad durante unos segundos son ejemplos claros de este enfoque.
Según explica el Dr. Sanagustín, la ciencia acaba de validar algo que intuitivamente muchos ya practicaban sin nombre. Un análisis de 27 estudios clínicos muestra que estos pequeños esfuerzos ayudan a mejorar la resistencia cardiorrespiratoria y a reducir parámetros clave como la presión arterial o el colesterol LDL, el conocido como “malo”. Los exercise snacks funcionan, en parte, como un recordatorio constante para que el metabolismo no se duerma durante el día.






