El gobierno que asuma en Venezuela debe convocar elecciones en febrero

La noticia que sacudió al mundo este 3 de enero de 2026 —la captura y salida de Nicolás Maduro tras la intervención militar liderada por Estados Unidos— ha dejado a Venezuela en un punto de inflexión sin precedentes. Tras décadas de autoritarismo y una crisis institucional que parecía eterna, el país se enfrenta hoy a un vacío de poder que solo puede llenarse con una palabra: legitimidad.

Para el gobierno de transición que asuma las riendas del Palacio de Miraflores en las próximas horas, el reloj no solo corre, sino que apremia. No hay espacio para dilaciones ni para «periodos de gracia» prolongados. La prioridad absoluta debe ser clara y contundente: Venezuela debe ir a las urnas en febrero.

El imperativo de la legitimidad inmediata

Un gobierno que surge de una ruptura tan drástica como la que vivimos hoy nace con un estigma de fragilidad. Aunque el alivio recorra gran parte de las calles de Caracas, la historia nos enseña que los vacíos de poder son imanes para el caos y las facciones oportunistas.

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Convocar elecciones para el próximo mes de febrero no es solo una medida política; es un mecanismo de defensa nacional. Solo un presidente electo por el voto libre y auditable tendrá la autoridad moral para:

  1. Reunificar a las Fuerzas Armadas, hoy divididas y en estado de alerta.
  2. Negociar la reestructuración de la deuda externa y atraer la inversión necesaria para frenar la hiperinflación.
  3. Garantizar el reconocimiento internacional pleno, evitando que Venezuela se convierta en un paria diplomático bajo un gobierno de facto.

Los pilares de la «Ruta de Febrero»

Para que estas elecciones no sean un simulacro, sino el acta de nacimiento de una nueva República, el gobierno de transición debe ejecutar tres pasos de emergencia en las próximas cuatro semanas:

1. Reconstitución exprés del CNE

El Consejo Nacional Electoral debe ser purgado de militancia partidista y llenado con técnicos de trayectoria intachable y representantes de la sociedad civil.

2. Apertura total del Registro Electoral

Millones de venezolanos en el exterior, víctimas del mayor éxodo de la región, deben poder inscribirse y votar. Una elección sin la diáspora sería una elección a medias.

3. Observación Internacional Irrestricta

La ONU, la OEA y la Unión Europea deben estar presentes no solo el día de la votación, sino desde el minuto uno del cronograma, auditando cada máquina y cada acta.

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