El Dr. Manzano nos aclara, de cara a los excesos de esta Navidad, si el marisco sube el colesterol

El Dr. Manzano nos aclara una duda sobre los mariscos y el colesterol y acaba con ese miedo o mito infundado sobre este alimento, en especial durante esta época de fiestas que se consume tanto.

El colesterol vuelve a aparecer en muchas conversaciones cuando estamos en épocas de fiestas navideñas y las mesas se llenan de platos especiales, especialmente de marisco. Camarones y langostinos aparecen como protagonistas indiscutibles, pero también como sospechosos habituales cuando alguien menciona análisis de sangre o niveles elevados. El miedo al colesterol sigue muy presente y, en muchas ocasiones, se apoya más en creencias heredadas que en información actualizada.

Ante este escenario, hablar de colesterol con rigor y sin alarmismos se vuelve casi una necesidad. El Dr. Manzano, a través de un vídeo divulgativo, pone palabras claras a la gran duda sobre si el marisco realmente sube el colesterol o si estamos ante otro de esos mitos que se repiten cada Navidad. Su explicación ayuda a entender mejor qué ocurre en el cuerpo y por qué no todo es tan sencillo como parece.

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La mala fama que tiene el marisco

“Los mariscos no son el enemigo”. Fuente: Freepik

Durante décadas, camarones y langostinos han sido señalados como enemigos directos del colesterol, hasta el punto de que muchas personas los eliminan de su dieta por precaución. El Dr. Manzano explica que estos mariscos sí contienen colesterol dietético, pero eso no significa que su consumo eleve de forma automática el colesterol en sangre en la mayoría de la población, ya que el cuerpo humano regula este proceso de manera mucho más compleja de lo que solemos pensar.

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Para ilustrarlo, el especialista los compara con los huevos, otro alimento que ha pasado años en el punto de mira. Al igual que ocurre con ellos, el colesterol presente en el marisco no tiene un impacto directo y significativo en los niveles séricos para la mayoría de las personas sanas. Esta aclaración resulta clave para desterrar culpas innecesarias y empezar a mirar el conjunto de la dieta, y no solo un alimento aislado.

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