El colesterol vuelve a aparecer en muchas conversaciones cuando estamos en épocas de fiestas navideñas y las mesas se llenan de platos especiales, especialmente de marisco. Camarones y langostinos aparecen como protagonistas indiscutibles, pero también como sospechosos habituales cuando alguien menciona análisis de sangre o niveles elevados. El miedo al colesterol sigue muy presente y, en muchas ocasiones, se apoya más en creencias heredadas que en información actualizada.
Ante este escenario, hablar de colesterol con rigor y sin alarmismos se vuelve casi una necesidad. El Dr. Manzano, a través de un vídeo divulgativo, pone palabras claras a la gran duda sobre si el marisco realmente sube el colesterol o si estamos ante otro de esos mitos que se repiten cada Navidad. Su explicación ayuda a entender mejor qué ocurre en el cuerpo y por qué no todo es tan sencillo como parece.
2Lo que realmente influye en el colesterol alto
Uno de los puntos más importantes que destaca el Dr. Manzano es que el colesterol elevado no suele estar relacionado con el que se ingiere, sino con el tipo de grasas que predominan en la alimentación diaria. Las grasas saturadas y las grasas trans son las verdaderas responsables del aumento del colesterol LDL, el conocido como “malo”, y ahí es donde muchas dietas fallan.
Camarones y langostinos apenas contienen este tipo de grasas, lo que los sitúa en una posición muy distinta a la de otros productos habituales en celebraciones. El problema aparece cuando el marisco se acompaña de frituras, rebozados o salsas muy grasas. No es el alimento en sí lo que genera el problema, sino la suma de ingredientes y técnicas que lo rodean.






