El colesterol vuelve a aparecer en muchas conversaciones cuando estamos en épocas de fiestas navideñas y las mesas se llenan de platos especiales, especialmente de marisco. Camarones y langostinos aparecen como protagonistas indiscutibles, pero también como sospechosos habituales cuando alguien menciona análisis de sangre o niveles elevados. El miedo al colesterol sigue muy presente y, en muchas ocasiones, se apoya más en creencias heredadas que en información actualizada.
Ante este escenario, hablar de colesterol con rigor y sin alarmismos se vuelve casi una necesidad. El Dr. Manzano, a través de un vídeo divulgativo, pone palabras claras a la gran duda sobre si el marisco realmente sube el colesterol o si estamos ante otro de esos mitos que se repiten cada Navidad. Su explicación ayuda a entender mejor qué ocurre en el cuerpo y por qué no todo es tan sencillo como parece.
3Cómo consumir marisco sin perjudicar la salud
La forma de cocinar el marisco es determinante para que siga siendo compatible con una dieta equilibrada y con unos niveles de colesterol controlados. Preparaciones sencillas, como al vapor o a la plancha, respetan el producto y evitan añadir grasas innecesarias que sí podrían influir negativamente en la salud cardiovascular.
El Dr. Manzano también advierte sobre el consumo de las cabezas de camarones y langostinos, una práctica que no tiene riesgo en el colesterol, sino en la posible acumulación de cadmio, un metal pesado que se concentra en el hepatopáncreas. Moderar este consumo concreto es una decisión sensata para disfrutar del marisco con tranquilidad, sin renunciar al placer ni caer en miedos infundados.







