La microbiota se ha convertido en una de esas palabras que ya no suenan solo a consulta médica, sino también a conversación cotidiana, a bienestar y a calidad de vida. Cada vez entendemos mejor que lo que ocurre en el intestino no se queda ahí, que influye en cómo nos sentimos, en nuestra energía diaria y hasta en la forma en la que respondemos al estrés. Por eso no sorprende que expertas como Marta León pongan el foco en algo que durante años pasó desapercibido y que hoy sabemos que es clave.
Hablar de la microbiota es hablar de equilibrio, pero también de pequeños gestos diarios que pueden marcar una diferencia enorme. De lo que comemos, de cómo lo comemos y de si somos capaces de escuchar esas señales que el cuerpo lanza cuando algo no va bien. Hinchazón, digestiones lentas, cansancio persistente o inflamación no siempre son “lo normal”, aunque nos hayamos acostumbrado a convivir con ello casi sin cuestionarlo.
3La infusión que pone orden desde dentro
Más allá de la alimentación, Marta León comparte un pequeño ritual diario que, según explica, puede ayudar a calmar la inflamación digestiva y a cuidar la microbiota de forma sencilla. Se trata de una infusión que ella misma define como “vientre plano”, pensada para tomarse a lo largo del día y apoyar al intestino en su trabajo constante.
La mezcla lleva orégano y tomillo que actúan como antibióticos naturales suaves que favorecen la digestión y ayudan a mantener a raya bacterias indeseadas; el anís verde que contribuye a reducir los gases y la sensación de hinchazón, mientras que el clavo aporta protección frente a posibles infecciones intestinales. El toque final lo pone el jengibre fresco, conocido por su capacidad para acelerar el metabolismo y ayudar a controlar los picos de glucemia. Todo eso en una pequeña infusión será algo que definitivamente agradecerá tu cuerpo.

