Si el café te acelera el corazón, estos pasos pueden ayudarte

El café es el acompañante perfecto de las mañana, pero a veces también acelera más de la cuenta. Cuando una taza de más convierte el placer en palpitaciones y nervios, es bueno saber qué le está pasando al cuerpo y cómo reaccionar para que el susto se quede solo en eso y no arruine el resto del día.

El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y, para muchos, es casi un gesto automático nada más abrir los ojos. Su aroma, su sabor y ese pequeño empujón de energía lo convierten en un aliado fiel de las mañanas, pero también en un protagonista que a veces se pasa de intenso, porque no siempre responde igual en todos los cuerpos y hay días en los que el café deja de ser placer para convertirse en nervios, palpitaciones y un corazón que parece ir por libre.

El café no es el villano de la historia, pero tampoco es inocente, pues consumido con moderación suele mejorar la concentración y la sensación de alerta, sin embargo, cuando se acumulan tazas o existe una mayor sensibilidad a la cafeína, el cuerpo puede enviar señales claras de que algo no va bien. Entender qué ocurre y cómo reaccionar puede marcar la diferencia entre un susto pasajero y una experiencia realmente incómoda.

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Qué hacer si el café ya te ha acelerado

“Beber agua contrarresta el efecto”. Fuente: Freepik

Cuando el café ya ha hecho de las suyas y el corazón va demasiado deprisa, lo primero es no entrar en pánico, ya que la mayoría de los casos se trata de una reacción leve y pasajera. Una de las recomendaciones más sencillas es beber un vaso de agua fría, ya que puede estimular el nervio vago y ayudar a que la frecuencia cardiaca vuelva poco a poco a la normalidad.

También conviene activar el sistema nervioso parasimpático, el encargado de la calma. Respirar lento y profundo, estirar suavemente el cuerpo o dar una caminata corta puede ayudar a descargar la tensión acumulada. Incluso gestos como lavarse la cara con agua fría pueden colaborar a que el cuerpo recupere el equilibrio tras ese exceso.

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