Sánchez afronta las dos primeras crisis de 2026: el bloqueo de ERC y Venezuela

A Pedro Sánchez no le salen las cuentas. Le sigue faltando la mayoría para aprobar los presupuestos generales de este año y tendrá que prorrogar los de 2023 por tercer año consecutivo. Unas cuentas, por cierto, aprobadas por un Gobierno y un composición distinta del Congreso de los Diputados. Este mismo jueves, mientras Ábalos comparece en el Senado, Sánchez recibirá a Oriol Junqueras, presidente de ERC, para abordar la viabilidad de la legislatura tras los casos de corrupción y acoso del PSOE, será este jueves 8 de enero. Es la primera reunión de Sánchez con un condenado por la sentencia del Procés. No es el único problema de principios de año. Sánchez también deberá ser más contundente como le exigen sus socios de gobierno sobre la postura española acerca de Venezuela.

Junqueras ya ha dicho que su viaje a La Moncloa debe servir «para desbloquear el nuevo modelo de financiación», pendiente desde hace año y medio y que fue prometido a cambio de la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Para contentar a ERC el nuevo modelo deberá permitir a la Agencia Tributaria Catalana recaudar el IRPF.

Además, Sánchez tiene pendiente el apoyo de ERC en muchas nuevas leyes que todavía no ha conseguido. Están todas dentro de ese famoso Plan de Acción por la Democracia que Sánchez anunció a bombo y platillo como respuesta a la investigación judicial a su esposa Begoña Gómez, que luego amplió tras la imputación de Santos Cerdán. También están estancados los planes de Bolaños para la reforma de la Justicia.

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En total, son 125 proyectos de ley que están pendientes de enmiendas hasta el próximo 4 de febrero, que es la fórmula para evitar su debate y someterlos a votación. En la última reunión de la Mesa del Congreso de 2025 celebrada telemáticamente se llamaba la atención sobre esta cantidad de leyes sin aprobar. El Grupo Popular quiso protestar y que constase en el acta de la reunión, pero la mayoría del PSOE y Sumar bloquean cualquier iniciativa del PP. Nadie recuerda tal cantidad de proyectos pendientes en toda la historia de la democracia.

Pero las más importante son 24 normas, como por ejemplo, la Ley de Familias, la del sistema Nacional de Salud, la de prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores de edad, la ley Orgánica del Sistema electoral General, la de inclusión de personas con discapacidad y hasta la ley de Información Clasificada.

SÁNCHEZ Y VENEZUELA

La nueva situación de Venezuela desde el 3 de enero con la detención de Nicolás Maduro y la tibia posición española al principio durante varias horas y luego colocándose frente a Trump, ha generado un problema en el ministerio de Exteriores. Por una parte España no reconoció a Maduro como presidente de Venezuela tras las últimas elecciones pero por otra se desmarca de la posición oficial de la Unión Europea en este tema.

Los socios de Gobierno reprocharon a Sánchez su tardanza en condenar la acción de Estados Unidos, a la que Sánchez se refirió como contraria al derecho internacional sin más. El problema es que es mejor no llamar la atención sobre un gobierno que tiene como principal intermediario con Venezuela al ex presidente socialista Rodríguez Zapatero.

En materia internacional este gobierno ha tenido numerosas crisis. La más sonada fue la cesión por parte de Sánchez a Sumar, socio de coalición, para aprobar el embargo de armas a Israel, al menos de las que pasaran por puertos españoles. La relación entre el presidente y una de sus vicepresidentas amaga con empeorar después de que Yolanda Díaz reclamase de Sánchez mayor contundencia con la corrupción y los casos de acoso sexual conocidos en el entorno socialista.

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