La andropausia es una palabra que muchos hombres prefieren no pronunciar, aunque describa un proceso natural que empieza antes de lo que se suele pensar. A partir de los 40 o 45 años, el cuerpo masculino comienza a experimentar un descenso progresivo de la testosterona, una hormona clave para la energía, la masa muscular, el deseo sexual y el equilibrio emocional. No aparece de golpe ni con un calendario fijo, pero cuando lo hace, suele dejar señales que conviene no ignorar.
Hablar de andropausia sigue siendo incómodo, quizá porque durante años se ha comparado de forma simplista con la menopausia femenina o porque se ha asociado erróneamente a una pérdida total de vitalidad. El nutricionista Luis Gil insiste en que entender este proceso y saber identificarlo es el primer paso para minimizar sus efectos. La información, en este caso, juega a favor de quienes deciden cuidarse a tiempo.
3Las claves de Luis Gil para minimizar sus efectos
Para el nutricionista, aunque la andropausia no tiene una cura como tal, sí existen estrategias eficaces para reducir su impacto, y una de las más importantes es entrenar fuerza de forma regular. El músculo no solo sirve para verse mejor, también actúa como un órgano endocrino que ayuda a regular las hormonas, algo fundamental a partir de los 40.
La alimentación es otro pilar clave, porque asegurar una buena fuente de proteínas de calidad en cada comida, reducir el consumo de azúcar, alcohol y productos ultraprocesados, y cuidar los horarios de descanso puede marcar una diferencia notable. Además, Luis Gil insiste en la importancia de hacerse analíticas periódicas para conocer el estado de hormonas como la testosterona, el cortisol o la insulina en ayunas, y así, hacer que el cuerpo esté mucho mejor.






