No declares esto de Wallapop y pierdes 3.000€: el plazo mortal que acaba el 31 de enero

La Agencia Tributaria estrecha el cerco sobre las ventas online entre particulares con la directiva DAC7. El plazo para regularizar la situación finaliza el 31 de enero y las multas son severas. Descubre si estás obligado a declarar tus ingresos y cómo evitar sanciones inesperadas.

La vigilancia fiscal sobre el comercio digital se ha intensificado drásticamente en este inicio de año en España. La Agencia Tributaria ha desplegado todos sus recursos tecnológicos para garantizar el cumplimiento de la directiva europea DAC7, una normativa que obliga a la transparencia total entre plataformas y fisco. Miles de usuarios que operan habitualmente en aplicaciones de segunda mano desconocen que sus movimientos están siendo monitorizados al milímetro por la administración.

El próximo 31 de enero marca el final de un plazo administrativo crucial que podría derivar en sanciones económicas graves para quienes no tengan sus cuentas claras.

El límite de ventas que activa la alarma

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El desconocimiento de la normativa fiscal nunca exime de su cumplimiento y los límites actuales son estrictos. La legislación obliga a las plataformas digitales a identificar y reportar a los usuarios que realicen más de 30 ventas en un año natural. Este umbral de operaciones está diseñado específicamente para detectar patrones de comercio habitual, independientemente del importe individual que tenga cada transacción pequeña.

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Muchos usuarios alcanzan esta cifra vendiendo objetos domésticos de bajo coste sin ser conscientes de la obligación tributaria que se genera automáticamente al superar el número.

Por otro lado, existe un segundo límite económico que activa las alarmas de la administración tributaria de inmediato. Si el importe total de las ventas supera los 2.000 euros anuales, la plataforma también deberá informar obligatoriamente, aunque se hayan realizado pocas operaciones. Vender un solo artículo de valor, como un reloj de lujo o una bicicleta profesional de montaña, puede colocarte en el punto de mira de Hacienda.

En estos casos, la propia aplicación bloqueará la cuenta o retendrá los pagos hasta que el usuario rellene el formulario con su información fiscal.

El cruce de datos con Bizum y bancos

La Agencia Tributaria no se basa únicamente en la buena fe del contribuyente, sino en el cruce masivo de datos. Los sistemas informáticos actuales permiten vincular la información proporcionada por las plataformas con los movimientos bancarios reales de los ciudadanos en tiempo real. La directiva europea exige que se recopilen datos muy específicos para evitar cualquier tipo de fraude fiscal o economía sumergida en la red.

Para garantizar la trazabilidad total de las operaciones, Wallapop debe transferir el siguiente paquete de información a las autoridades:

  • Nombre completo, dirección y NIF del vendedor.
  • Identificador de la cuenta bancaria donde se reciben los ingresos.
  • Monto total de las contraprestaciones pagadas cada trimestre.
  • Número total de ventas realizadas en el periodo anual.
  • Comisiones, tarifas o impuestos retenidos por la plataforma.
  • País de residencia fiscal del usuario registrado.

Multas de hasta 3.000 euros

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Las consecuencias económicas de no atender a estos requerimientos pueden desestabilizar cualquier economía doméstica en cuestión de semanas. La sanción base por no facilitar los datos fiscales cuando son solicitados comienza en 300 euros, una cifra que se aplica por el mero hecho de obstaculizar la labor.

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Sin embargo, si la Agencia Tributaria interpreta que existe ocultación de ingresos o ánimo de defraudar, la multa escala rápidamente. En los casos más graves, la sanción puede llegar a los 3.000 euros o ser proporcional al volumen de las ventas no declaradas correctamente.

Para defenderse ante una posible notificación, la única herramienta válida es la conservación de los justificantes de compra originales. La norma general establece que si vendes algo por menos dinero del que te costó, no existe ganancia patrimonial y no hay que pagar IRPF por esa operación.

Pero la carga de la prueba recae siempre en el usuario, que debe demostrar esa pérdida valorativa mediante facturas o tickets antiguos guardados. Sin esos documentos, Hacienda podría considerar que todo el ingreso es beneficio neto y exigir la tributación completa más los intereses de demora.

Vendedor particular o profesional encubierto

Distinguir entre una venta particular esporádica y una actividad profesional encubierta es el objetivo final de esta campaña de control. La administración entiende que deshacerse de objetos personales usados no constituye un negocio, pues generalmente implica una pérdida de valor real.

Por ello, la inmensa mayoría de los usuarios que venden ropa o muebles viejos no tendrán que pagar nada en la Declaración de la Renta, aunque sus datos sean comunicados. El problema fiscal surge cuando la actividad se vuelve habitual y genera un lucro constante y demostrable.

Si se detecta que un usuario compra artículos para revenderlos posteriormente a un precio superior, se considera una actividad económica plena. En este escenario, es obligatorio darse de alta como autónomo y liquidar el IVA trimestral correspondiente a esas transacciones comerciales.

Los algoritmos de Hacienda buscan patrones de reventa, como la acumulación de productos similares o un volumen de facturación injustificable para un simple particular. Operar bajo este esquema sin estar registrado es el camino más rápido hacia una sanción ejemplarizante por economía sumergida no declarada.

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