El colesterol preocupa, y no poco, porque sigue siendo uno de los grandes factores silenciosos detrás de las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte prematura en España y en buena parte del mundo. Cuando se habla de colesterol alto, la mirada suele dirigirse rápidamente a los fármacos, pero cada vez hay más consenso en que la alimentación juega un papel decisivo tanto en la prevención como en el control de este problema.
El colesterol, especialmente el LDL, conocido como el “malo”, está estrechamente ligado a nuestro estilo de vida. La buena noticia es que la dieta mediterránea ha demostrado ser una aliada sólida para mantenerlo a raya y, dentro de ella, hay un alimento que destaca por encima del resto. Las nueces, un producto sencillo y accesible, concentran una combinación de grasas saludables y compuestos que ayudan a mejorar el perfil lipídico y a proteger el corazón.
3Otros beneficios más allá del colesterol
El impacto de las nueces no se limita solo al colesterol, ya que su riqueza en fibra, polifenoles y grasas saludables contribuye a reducir los triglicéridos y a proteger frente a la inflamación, dos factores estrechamente ligados a las enfermedades cardiovasculares. Además, su consumo regular se asocia con un menor riesgo de trombos y un envejecimiento arterial más lento.
Por si fuera poco, las nueces también tienen efectos positivos sobre la salud cognitiva, algo especialmente relevante en una población cada vez más envejecida. Integrarlas en ensaladas, yogures, platos salados o incluso postres es una forma sencilla de cuidar el colesterol y, al mismo tiempo, apostar por una alimentación más completa y equilibrada.






