Los dientes dicen mucho más de nosotros de lo que parece, pues no solo hablan de higiene, sino también de hábitos, de lo que comemos y de cómo cuidamos nuestra salud en general. Mantenerlos blancos, fuertes y sanos no depende únicamente del cepillo o del hilo dental, aunque sigan siendo imprescindibles, sino también de pequeños gestos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos. Entre ellos, la alimentación juega un papel clave, incluso cuando no somos del todo conscientes.
Según datos recientes sobre salud bucodental en España, la mayoría de la población se cepilla solo dos veces al día, cuando los especialistas recomiendan hacerlo tras cada comida. A eso se suma el consumo habitual de alimentos que tienden a oscurecer o generar manchas, como el café o el vino. Sin embargo, no todo son malas noticias, porque existen alimentos capaces de ayudar a limpiar los dientes de forma natural mientras comemos, algo que la enfermera Esther Gómez ha explicado en profundidad al hablar de hábitos sencillos que marcan la diferencia.
1El poder de morder una manzana
Morder una manzana no es solo un gesto saludable para el organismo, también lo es para los dientes. Este fruto actúa como una especie de cepillo natural que, al masticarse, ayuda a arrastrar restos de comida y a reducir la placa que se acumula en la superficie dental. El simple hecho de morder y masticar ya pone en marcha un mecanismo de limpieza que beneficia tanto a los dientes como a las encías.
Además, las manzanas tienen la capacidad de contrarrestar parte de los efectos de bebidas que tienden a amarillear los dientes, como el café o aquellas que contienen colorantes. No sustituyen al cepillado, pero sí ayudan a mantener los dientes más limpios entre comidas, algo especialmente útil cuando no se puede recurrir al cepillo de inmediato.






