Andalucía está llena de imágenes que parecen diseñadas para una postal, con pueblos blancos colgados de la montaña, calles estrechas que serpentean sin prisa y paisajes que obligan a parar y mirar. Lo curioso es que, más allá de los nombres más repetidos y fotografiados, siguen existiendo rincones que conservan esa belleza casi intacta, lejos del turismo masivo y del ruido.
Recorrer Andalucía con calma permite descubrir pueblos que sorprenden precisamente porque no esperas encontrarlos. Son lugares pequeños, auténticos, donde la vida sigue otro ritmo y donde cada esquina parece pensada para quedarse en la memoria. Estos tres pueblos de Andalucía comparten esa sensación de postal viviente que, sin embargo, todavía pasa desapercibida para muchos viajeros.
3La Iruela, historia y paisaje en estado puro
En la Sierra de Cazorla, uno de los grandes pulmones verdes de Andalucía, se encuentra La Iruela, un pueblo pequeño que vive a la sombra de una fortaleza impresionante. El castillo templario, encaramado a lo alto de una peña, marca el carácter del lugar y ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la zona.
El casco antiguo de La Iruela conserva ese aire rural y sencillo que invita a caminar sin rumbo fijo. Desde aquí parten rutas hacia el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, lo que convierte al pueblo en un punto perfecto para combinar historia y naturaleza. Es una de esas joyas de Andalucía que, sin grandes alardes, se queda grabada por su belleza tranquila y su entorno privilegiado.






