Este es el truco viral de la «ciudad oculta» para volar a Nueva York a mitad de precio que las aerolíneas odian

Volar a la Gran Manzana sin dejarte el sueldo es posible si conoces los resquicios del sistema tarifario, aunque requiere astucia y viajar extremadamente ligero. Esta estrategia, temida por las compañías aéreas, aprovecha las escalas en grandes aeropuertos para abaratar el billete drásticamente.

La obsesión por encontrar chollos en un mercado inflacionista ha puesto de moda el controvertido método de la ciudad oculta, una estrategia que pone muy nerviosos a los ejecutivos de las aerolíneas. Se trata de una jugada maestra donde el pasajero compra un billete hacia un destino secundario menos popular, pero se baja en la escala, que es su verdadero objetivo final desde el principio.

A simple vista parece un sinsentido económico que volar más lejos cueste menos dinero, pero las tarifas aéreas responden a la demanda y no a la distancia lógica recorrida. Aprovechando estas incoherencias del algoritmo de precios, es posible ahorrar hasta la mitad del precio habitual en rutas transatlánticas muy codiciadas como la de Nueva York.¿Por qué es más barato volar a Cincinnati parando en el JFK?

Aerolíneas la ciudad oculta: Si decides volar a Nueva York usando este atajo del sistema

YouTube video

Las compañías aéreas no fijan los precios basándose únicamente en el combustible gastado, sino en cuánto están dispuestos a pagar los viajeros por la comodidad y rapidez de un vuelo directo. Curiosamente, para competir en rutas hacia ciudades secundarias donde no tienen dominio, ofrecen tarifas mucho más agresivas que inevitablemente incluyen paradas en sus grandes centros de conexiones internacionales.

Publicidad

Aquí es donde entra la picaresca del viajero experimentado para explotar esa necesidad comercial de la aerolínea de llenar aviones hacia destinos finales menos atractivos para el gran público. Simplemente compras el trayecto largo y barato, pero abandonas el viaje en la conexión, riéndote bajito mientras sales del aeropuerto de la ciudad de los rascacielos con dinero en el bolsillo.

La letra pequeña de la ciudad oculta que nadie te cuenta

No todo es un camino de rosas en esta táctica de guerrilla, ya que viajar con la casa a cuestas es absolutamente imposible si decides aplicar este método de fuga. Si cometes el error de facturar equipaje en el mostrador, tus maletas llegarán al destino final impreso en el billete, dejándote en Nueva York con lo puesto y cara de tonto.

Incluso con equipaje de mano debes andar con mil ojos, porque si el vuelo va muy lleno y obligan a bajar maletas a la bodega a última hora, tu plan maestro se desmorona en segundos. En ese escenario de pesadilla logística, tendrías que volar al destino final para recuperar tus pertenencias o darlas por perdidas definitivamente, arruinando el ahorro.

El peligro real de perder el billete de vuelta

YouTube video

Hay una regla de oro en la aviación comercial que muchos novatos ignoran y que suele costarles un disgusto monumental y dejar la tarjeta de crédito temblando en pleno viaje. En el momento en que no te presentas al segundo tramo del viaje, la aerolínea cancela automáticamente el regreso, asumiendo que has perdido el vuelo o desistido de la ruta contratada.

Por esta razón técnica, esta estrategia de la ciudad oculta es válida exclusivamente para quienes reservan trayectos de ida (one-way) o son lo bastante previsores para comprar la vuelta por separado. Intentar hacerlo en un billete de ida y vuelta tradicional supone perder el derecho a volar a casa, obligándote a comprar un billete nuevo de última hora a precio de oro.

¿Es legal engañar al sistema o pueden denunciarte?

Aunque las aerolíneas se rasguen las vestiduras y amenacen con listas negras corporativas, lo cierto es que comprar un producto y no usarlo en su totalidad no constituye ningún delito penal. Sin embargo, al comprar el billete aceptas unos términos y condiciones donde se prohíbe explícitamente esta práctica, lo que les da derecho a quitarte tus millas acumuladas o cancelar tu cuenta de fidelización.

Publicidad

Al final, se trata de un juego del gato y el ratón donde el consumidor informado puede ganar alguna batalla puntual contra los gigantes aéreos si asume los riesgos con frialdad. Si decides volar a Nueva York usando este atajo del sistema, hazlo con discreción y sin reclamar, disfrutando del dinero ahorrado en una buena cena en Manhattan antes de que cierren el grifo.

Publicidad
Publicidad