Las frutas suelen asociarse a lo fresco, a lo recién comprado en el mercado y a ese gesto que se hace casi de forma automática de escoger la pieza más brillante. Sin embargo, cada vez más expertos ponen el foco en los congelados, otra sección del supermercado que durante años ha pasado desapercibida. Lejos de ser un recurso de emergencia, las frutas congeladas empiezan a ganar protagonismo por razones que van mucho más allá de la comodidad.
En España estamos acostumbrados a congelar alimentos para no desperdiciar nada, aunque no siempre pensamos que esa misma lógica puede jugar a favor de nuestra salud. Según nutricionistas, elegir frutas y verduras congeladas no es una mala decisión, sino todo lo contrario. Detrás de esas bolsas hay un proceso pensado para conservar nutrientes, sabor y calidad, algo que desmonta muchos de los prejuicios que todavía existen.
2Mitos sobre los nutrientes que no se sostienen
Existe la creencia de que las frutas frescas son siempre superiores, pero la ciencia no lo tiene tan claro, ya que hay varios estudios que han comparado las versiones frescas con sus versiones congeladas y los resultados sorprenden. En investigaciones publicadas en revistas especializadas se ha observado que, tras varios días en el frigorífico, algunas frutas frescas pierden parte de su valor nutricional.
En uno de estos estudios se analizaron distintas frutas y verduras almacenadas en frío durante varios días frente a otras congeladas durante meses. El resultado fue que el perfil nutricional era muy similar y, en algunos casos, las frutas congeladas salían mejor paradas. Esto refuerza la idea de que congelar no es sinónimo de peor calidad, sino una forma eficaz de conservación.






