Defensa impulsa su potencial naval con las entregas estratégicas de Navantia en 2026

La consolidación del S-82 y el avance de las fragatas F-110 sitúan a España en la vanguardia de la soberanía tecnológica y la defensa aliada.

En los astilleros de Navantia, el año 2026 no es una fecha más en el calendario, es el punto de inflexión donde la ingeniería naval española se juega su prestigio internacional y su soberanía estratégica, uno de los principales objetivos que tiene la Defensa española. Tras años de complejos desarrollos tecnológicos, desafíos presupuestarios y una pandemia que reescribió los plazos industriales, el Ministerio de Defensa aguarda con expectación una serie de entregas e hitos que transformarán la fisonomía de la Armada Española y que la apuntalarán como una de las más potentes del mundo.

El escenario se divide principalmente en dos focos de alta intensidad: Cartagena, donde el arma submarina vive un renacimiento agridulce tras décadas de espera, y Ferrol, la cuna de las fragatas inteligentes que aspiran a dominar el mercado de la OTAN. Este ejercicio presupuestario y operativo está marcado por la llegada de unidades que no solo sustituyen a buques obsoletos, sino que introducen capacidades de guerra digital y discreción acústica hasta ahora inéditas en nuestras Fuerzas Armadas.

El NARCISO MONTURIOL PARA APUNTALAR UNA DE LAS FLOTAS DE SUBMARINOS MÁS POTENTES DEL MUNDO

La gran cita del año tiene lugar en la Región de Murcia. Tras la entrega del S-81 «Isaac Peral» en 2023, todas las miradas convergen ahora en el S-82 «Narciso Monturiol«. Según el cronograma actualizado de Navantia, el otoño de 2026 es el periodo marcado para que este sumergible pase a manos de la Armada de forma oficial. No es una entrega rutinaria; el S-82 representa la consolidación de un programa que estuvo al borde del abismo y que hoy se erige como uno de los submarinos convencionales más avanzados del globo y con unas perspectivas de futuro muy grandes.

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La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante la ceremonia de puesta a flote del submarino S-82 'Monturiol', segunda unidad de la serie S-80 construida para la Armada, en el Astillero de Navantia, a 3 de octubre de 2025, en Cartagena, Murcia (Fuente: Agencias)
La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante la ceremonia de puesta a flote del submarino S-82 ‘Monturiol’, segunda unidad de la serie S-80 construida para la Armada, en el Astillero de Navantia, a 3 de octubre de 2025, en Cartagena, Murcia (Fuente: Agencias)

A diferencia de las primeras fases del programa, el Monturiol se beneficia de la «curva de aprendizaje» obtenida con su antecesor. Las pruebas de puerto y mar que se intensifican durante la primera mitad de 2026 buscan verificar que el sistema de combate integrado de Lockheed Martin y los sistemas de propulsión eléctrica funcionan en perfecta armonía. El gran hito tecnológico que se espera certificar es su capacidad de indiscreción mínima. Aunque el sistema de propulsión independiente del aire (AIP) por bioetanol se instalará de serie en las unidades S-83 y S-84 (y posteriormente en las dos primeras durante sus grandes carenas), el S-82 ya incorpora mejoras en el diseño de su firma acústica y una mayor automatización que reduce la dotación necesaria.

La entrega del S-82 es, en términos tácticos, una necesidad imperiosa. La Armada necesita recuperar la capacidad de desplegar patrullas prolongadas en el Mediterráneo y el Atlántico, un músculo que se había atrofiado peligrosamente. Con el Monturiol en el agua, España vuelve a jugar en la liga de las naciones capaces de diseñar y construir sus propios submarinos, un club exclusivo de apenas diez países en todo el mundo.

LA F-112 ROGER DE LAURIA Y LAS MEJORES FRAGATAS DEL PANORAMA MUNDIAL

Mientras Cartagena se sumerge, Ferrol acelera en superficie. El programa de las fragatas F-110 vive en 2026 su año de máxima efervescencia industrial. Si bien la F-111 «Bonifaz» ya fue botada en 2025 y encara su fase final de armamento, el protagonismo este año se desplaza hacia la F-112, bautizada como «Roger de Lauria».

Para la «Roger de Lauria», 2026 es el año de su botadura. Este acto simbólico y técnico supone la culminación de la fase de grada y el inicio de su vida en el agua. La F-112 no es una simple repetición de la F-111; es el segundo eslabón de una serie de escoltas multisión diseñados para operar en escenarios de alta intensidad. Su principal activo es el «Gemelo Digital», una réplica virtual que permite monitorizar en tiempo real el estado del buque, permitiendo un mantenimiento predictivo que ahorrará millones de euros a las arcas públicas durante su vida operativa.

El Ministerio de Defensa ha puesto especial énfasis en que este buque sea el estandarte de la industria 4.0. La construcción de la F-112 en Ferrol coincide con el pico de empleo en el astillero, donde más de 3.000 trabajadores directos e indirectos dan forma a una estructura que integra un mástil integrado de última generación. Este componente, que elimina las tradicionales antenas rotatorias para sustituirlas por paneles de radar de estado sólido, es el cerebro de la fragata y uno de los hitos que Navantia debe certificar este año.

Ceremonia de la botadura de la fragata F-111, en el astillero de Navantia, a 11 de septiembre de 2025, en Ferrol, A Coruña, Galicia (Fuente: agencias)
Ceremonia de la botadura de la fragata F-111, en el astillero de Navantia, a 11 de septiembre de 2025, en Ferrol, A Coruña, Galicia (Fuente: agencias)

TIEMPO DE RENOVACIÓN NAVAL

Más allá de los nombres que acaparan titulares, 2026 es también el año de las unidades «invisibles» pero vitales. El Ministerio de Defensa ha incrementado los compromisos presupuestarios para asegurar que el apoyo logístico y los buques auxiliares no se queden atrás. En este sentido, Navantia avanza en la construcción del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS), cuya entrega es crítica para dar soporte precisamente a la nueva flota de submarinos de la clase S-80.

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Asimismo, se espera que 2026 aclare el futuro del programa del Buque de Aprovisionamiento en Combate (BAC) y la modernización de las fragatas F-100, la clase Álvaro de Bazán, que deben someterse a una actualización de media vida para no perder comba tecnológica frente a las nuevas F-110. La estrategia de Defensa es clara: no se puede tener una flota de vanguardia si los buques de escolta y logística operan con sistemas de la década pasada.

En definitiva, las entregas de este año configuran un mapa de poder naval renovado. Con el S-82 Narciso Monturiol y la F-112 Roger de Lauria Navantia cumple su contrato con la seguridad nacional, entregar en fecha será vital para que nuestro país pueda cumplir su misión fundamental dentro de la OTAN vigilar el Eje Atlántico-Mediterráneo.

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