Llevas años conduciendo “bien” y es justo lo que quiere la DGT para seguir sacándote el dinero

Años de experiencia al volante se convierten en tu talón de Aquiles cuando la DGT reescribe las reglas del juego para 2025 y 2026, penalizando maniobras instintivas que todo conductor veterano realiza sin pensar.

Si creías que tus veinte años de carnet te blindaban contra las multas, prepárate para una ducha de realidad fría y costosa con la DGT. Lo cierto es que la experiencia se ha vuelto una trampa con la nueva batería de normativas que Tráfico ha desplegado sin hacer demasiado ruido mediático. Ya no basta con ser prudente; ahora debes desaprender lo que te enseñaron en la autoescuela si no quieres financiar las arcas del Estado.

El problema radica en que el organismo dirigido por Pere Navarro ha puesto el foco en los «vicios» de los conductores veteranos. Curiosamente, muchos de estos comportamientos eran legales o tolerados hasta hace muy poco, lo que genera una sensación de indefensión total ante el agente de turno. No buscan al conductor temerario, buscan al conductor de costumbres arraigadas que no ha leído el BOE esta mañana.

DGT: ¿Adelantar rápido en secundaria? Olvídalo para siempre

YouTube video

La polémica eliminación del margen de 20 km/h para adelantar en carreteras convencionales no fue un experimento pasajero, sino el primer aviso. Lo dramático es que esta medida convierte en infractor al conductor seguro que acelera para minimizar el tiempo en el carril contrario, una maniobra que el sentido común dicta como vital. La DGT insiste en que no hay vuelta atrás y las cámaras de control de velocidad de tramo están listas para cazar justo ahí, en la mitad de la recta.

Publicidad

Te encontrarás mirando el velocímetro en pleno adelantamiento en lugar de mirar a la carretera, una paradoja peligrosa. Resulta evidente que la prioridad ha dejado de ser la fluidez para centrarse en una rigidez normativa que ignora la psicología del conductor real. Si adelantas a un camión que va a 80 km/h en una vía de 90, prepárate para una maniobra eterna y agónica o para una multa que llegará certificada a tu buzón.

El carril izquierdo con nieve es terreno prohibido

Otra costumbre muy arraigada de los conductores del norte y zonas de montaña pasa a la historia con el nuevo reglamento de 2025. Aunque la lógica te pida usar el carril izquierdo si está más despejado, la norma prohíbe explícitamente adelantar o circular por él cuando hay hielo o nieve, reservándolo exclusivamente para servicios de emergencia y quitanieves. Seguir tu instinto de supervivencia para evitar la nieve acumulada en el carril derecho te costará 200 euros.

La intención oficial es evitar el colapso de las vías y que las máquinas de limpieza no se queden atrapadas, algo loable sobre el papel. Sin embargo, el conductor se ve obligado a permanecer en fila en el carril derecho, que a menudo es el más machacado y peligroso en estas condiciones. La DGT impone una disciplina de convoy militar que choca frontalmente con la toma de decisiones individual que requiere la conducción invernal.

Motos al arcén y coches al “pasillo” fantasma

YouTube video

La gestión de los atascos cambia radicalmente de filosofía, legalizando por fin algo que las motos hacían de estraperlo: circular por el arcén. Ahora bien, la letra pequeña trae nuevas obligaciones para los coches, que deberán apartarse a los extremos de su carril para crear un «pasillo de emergencia» central, incluso si no escuchan sirenas.

Para los motoristas, la victoria es agridulce, pues la velocidad máxima en el arcén se limita a 30 km/h, una cifra difícil de mantener en equilibrio. La realidad es que se fiscalizará el uso del espacio con una precisión milimétrica gracias a los drones y cámaras de alta definición. Lo que antes se gestionaba con educación y cortesía entre conductores, ahora es una norma rígida susceptible de interpretación y, por supuesto, de castigo económico.

La tecnología te vigila: adiós a la privacidad

No podemos ignorar que el gran hermano de la DGT se ha vuelto invisible y omnipresente con las nuevas herramientas de control telemático. Más allá de los radares, las cámaras ahora detectan si llevas el cinturón o si estás sosteniendo el móvil, aunque sea para moverlo del asiento al soporte. Las multas por distracciones se han disparado no porque nos distraigamos más, sino porque la capacidad de vigilancia ha entrado literalmente dentro de tu habitáculo.

Publicidad

El conductor veterano que se confía porque «conoce dónde están los radares» es la víctima perfecta de este nuevo ecosistema digital. Debes asumir que cualquier gesto puede ser interpretado como infracción por un algoritmo antes que por un humano, eliminando cualquier posibilidad de explicar la situación al agente. Conducir en 2026 exige una postura de maniquí y una atención paranoica no solo a la carretera, sino a cómo nos ve la administración desde el cielo.