La apuesta por la energía fotovoltaica ha crecido exponencialmente en España durante los últimos años. La necesidad de reducir facturas eléctricas y la conciencia medioambiental impulsan esta tendencia. Sin embargo, la proliferación de empresas instaladoras sin cualificación adecuada dispara los casos de instalaciones defectuosas con peligro real.
Ana, una madrileña de 45 años, vivió las consecuencias de confiar en una oferta demasiado económica. Su testimonio expone una realidad silenciada: ahorrar en la instalación inicial puede costar mucho más caro. La experiencia casi acaba en tragedia para toda su familia.
Cuando el ahorro se convierte en riesgo mortal: Placas solares
Ana decidió instalar paneles fotovoltaicos tras comparar presupuestos durante meses. Se decantó por la opción más barata del mercado, atraída por promesas de materiales de calidad. La empresa garantizaba certificaciones oficiales que nunca existieron realmente.
A las pocas semanas comenzaron los problemas inquietantes. El inversor emitía ruidos extraños por las noches y las luces parpadeaban sin razón. Lo que parecían fallos menores eran señales de alarma de cortocircuitos intermitentes peligrosos.
El técnico que revisó la instalación quedó horrorizado al descubrir la realidad. Cables sin nomenclatura fotovoltaica adecuada, conectores sueltos y un sistema de tierra prácticamente inexistente. La familia había estado durmiendo sobre una bomba de relojería durante semanas.
Errores técnicos que nadie te explica
Los especialistas identifican fallos recurrentes que las empresas low-cost repiten por reducción de costes. El uso de cableado doméstico estándar en lugar de cable fotovoltaico certificado provoca sobrecalentamiento. Este error aparentemente pequeño genera riesgo real de incendio en el tejado.
Las conexiones deficientes crean puntos de alta resistencia que elevan la temperatura peligrosamente. Los conectores de baja calidad son otra fuente habitual de problemas graves. Además, sin un sistema de tierra correcto, los arcos eléctricos pueden iniciar fuegos sin previo aviso.
Colocar inversores sin respetar distancias de ventilación reduce drásticamente su vida útil. Mezclar orientaciones de paneles en el mismo circuito MPPT destruye la eficiencia del sistema. En el caso de Ana, la combinación de varios errores creó una situación especialmente crítica.
El coste real de una instalación deficiente
Ana tuvo que desembolsar 4.200 euros adicionales para corregir la instalación original de 6.800 euros. La nueva empresa certificada desmontó prácticamente todo el sistema completo. Reemplazó el cableado, instaló conectores homologados y rediseñó el sistema de tierra desde cero.
El inversor original quedó inservible por el sobrecalentamiento constante sufrido durante semanas. Fue necesario adquirir uno nuevo de mayor calidad con garantía ampliada del fabricante. El gasto extra casi duplicó la inversión inicial prevista por la familia.
El supuesto ahorro inicial de 2.500 euros se transformó en un desembolso muy superior. Sin contar el estrés psicológico y las noches sin dormir de toda la familia. La experiencia demuestra que en instalaciones solares lo barato sale caro siempre.
Cómo proteger tu inversión y tu familia
Antes de contratar cualquier instalación de placas solares, verifica la certificación oficial de la empresa instaladora. Exige por escrito las homologaciones de todos los materiales que van a utilizarse. Solicita referencias verificables de clientes anteriores con instalaciones similares a la tuya.
El presupuesto debe detallar marca y modelo exacto de cada componente instalado. La normativa vigente obliga a realizar un estudio técnico previo que analice orientación, sombras y capacidad estructural. Este documento es fundamental para garantizar una instalación segura y eficiente.
Conviene contratar un seguro específico que cubra daños por instalación defectuosa durante cinco años mínimo. En una casa con sistema fotovoltaico, la inspección anual por técnicos cualificados detecta fallos a tiempo. Ana ahora recomienda priorizar la seguridad y calidad certificada frente al ahorro inmediato siempre.








