Lo que dice la ciencia sobre la relación entre no desayunar y causar daños en los huesos

Saltarse el desayuno es un gesto cotidiano para muchos, casi automático, pero la ciencia empieza a mirarlo con otros ojos. Más allá de la energía o el peso, algunos estudios apuntan a que este hábito, mantenido en el tiempo, podría pasar factura a los huesos sin que nos demos cuenta.

Los huesos sostienen mucho más que el cuerpo, sostienen también hábitos, rutinas y decisiones diarias que a menudo pasan desapercibidas. Entre ellas, una tan común como desayunar o no hacerlo ha empezado a llamar la atención de la ciencia, no desde el terreno de las modas alimentarias, sino desde el de la salud ósea a largo plazo.

Durante años se ha repetido que el desayuno es la comida más importante del día, aunque no todo el mundo se siente capaz de comer nada a primera hora. Ese debate, que parecía más cultural que médico, ha dado un giro interesante tras conocerse datos que relacionan ciertos horarios de comida con posibles daños en los huesos, especialmente cuando se mantienen en el tiempo.

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Cómo cuidar los huesos más allá del desayuno

“Una alimentación sana contribuye a un sistema óseo sano”. Fuente: Freepik

Aunque el estudio pone el foco en los horarios de las comidas, los propios investigadores recuerdan que la salud de los huesos depende de muchos factores. No desayunar o cenar tarde no determina por sí solo el desarrollo de osteoporosis, pero sí puede sumar riesgo cuando se combina con una dieta pobre o un estilo de vida sedentario.

Para mantener los huesos fuertes, la alimentación sigue siendo clave. El calcio es fundamental y debe estar presente de forma regular en la dieta, pero no actúa solo. La vitamina D resulta imprescindible para que ese calcio se fije correctamente en los huesos, y una de las formas más eficaces de obtenerla sigue siendo la exposición moderada al sol, siempre con protección.

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