Las setas llevan años ocupando un discreto segundo plano en la cocina, presentes pero sin alardes, como un ingrediente que siempre suma sin pedir protagonismo. Las setas se compran, se limpian y se saltean casi de forma automática, sin que nadie se pregunte demasiado qué más pueden ofrecer más allá de su sabor y su textura. Sin embargo, basta un gesto tan sencillo como dejarlas unos minutos al sol para que este alimento cotidiano esconda un pequeño truco que la ciencia respalda.
Este alimento, tan humilde y versátil, ha resonado mucho últimamente gracias a una explicación que mezcla nutrición y sentido común. El doctor Álvaro Carmona, experto en nutrición, ha recordado en redes sociales que la luz solar puede transformar por completo su valor nutricional, convirtiéndolas en un aliado inesperado para la salud.
1Qué ocurre realmente cuando las setas toman el sol
Las setas tienen una capacidad poco conocida que las hace únicas entre los alimentos vegetales. Cuando se exponen a la luz solar, reaccionan de forma muy similar a nuestra piel, activando un proceso que incrementa de manera notable su contenido en vitamina D. No es una teoría ni una moda pasajera, sino un fenómeno respaldado por distintos estudios científicos.
En concreto, las setas contienen ergosterol, una sustancia que, al recibir radiación ultravioleta, se transforma en vitamina D2. Bastan unos veinte minutos de exposición al sol para que este proceso se ponga en marcha y las setas pasen a ser una fuente interesante de este nutriente esencial, especialmente valioso para los huesos y el sistema inmunitario.






