Las setas llevan años ocupando un discreto segundo plano en la cocina, presentes pero sin alardes, como un ingrediente que siempre suma sin pedir protagonismo. Las setas se compran, se limpian y se saltean casi de forma automática, sin que nadie se pregunte demasiado qué más pueden ofrecer más allá de su sabor y su textura. Sin embargo, basta un gesto tan sencillo como dejarlas unos minutos al sol para que este alimento cotidiano esconda un pequeño truco que la ciencia respalda.
Este alimento, tan humilde y versátil, ha resonado mucho últimamente gracias a una explicación que mezcla nutrición y sentido común. El doctor Álvaro Carmona, experto en nutrición, ha recordado en redes sociales que la luz solar puede transformar por completo su valor nutricional, convirtiéndolas en un aliado inesperado para la salud.
3Un gesto simple pero con grandes beneficios
Las setas no necesitan tratamientos complicados ni técnicas especiales para aprovechar esta ventaja, pues solo basta con colocarlas cerca de una ventana o en un espacio donde reciban luz solar directa durante unos minutos para activar ese “efecto batería” del que habla el doctor Carmona. Después, se cocinan con normalidad y conservan ese extra de vitamina D2.
Este pequeño hábito cobra aún más sentido en los meses con menos horas de sol, cuando pasar tiempo al aire libre resulta más complicado. Las setas, bajas en calorías, ricas en fibra, antioxidantes y vitaminas del grupo B, suman así un nuevo motivo para ocupar un lugar fijo en la dieta. A veces, mejorar la salud no requiere grandes cambios, solo mirar con otros ojos lo que ya tenemos en el plato.






