El efecto real de la berenjena en los riñones cuando se consume con frecuencia

Durante años la berenjena ha pasado desapercibida en la cocina, usada casi por inercia y sin demasiadas preguntas, pero lo cierto es que su consumo habitual puede tener un impacto más profundo de lo que imaginamos.

La berenjena lleva años intentando sacudirse ciertos prejuicios que no siempre le han hecho justicia, pues a pesar de su aspecto inconfundible y de su presencia habitual en la cocina mediterránea, durante mucho tiempo fue vista como un alimento menor, casi de relleno, cuando en realidad es una hortaliza con un perfil nutricional más interesante de lo que parece. Hoy, cada vez más estudios y especialistas coinciden en que incluir la berenjena con frecuencia en la dieta puede tener efectos positivos claros, especialmente en órganos tan delicados como los riñones.

Hablar del efecto real de la berenjena en la salud renal implica ir más allá de titulares llamativos y fijarse en cómo actúa en el cuerpo cuando se consume de forma habitual y bien preparada. No es un superalimento milagroso, pero sí una aliada silenciosa que suma, sobre todo en un contexto de alimentación equilibrada. Y ahí es donde la berenjena empieza a ganar protagonismo, no por moda, sino por razones bastante sólidas.

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El papel de la berenjena en el equilibrio de líquidos

“Su aporte de potasio y sodio es bueno para los riñones”. Fuente: Freepik

Uno de los puntos fuertes de la berenjena está en su composición mineral, especialmente en la relación entre potasio y sodio. Esta hortaliza aporta una cantidad notable de potasio y muy poco sodio, una combinación que resulta clave para el buen funcionamiento de los riñones. El potasio ayuda a contrarrestar los efectos de una dieta rica en sal, favoreciendo la eliminación de líquidos y reduciendo la retención, algo fundamental para aliviar la carga renal.

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Además, la berenjena contiene más de un 90% de agua, lo que contribuye a una correcta hidratación del organismo cuando se consume dentro de una dieta variada. Este aporte hídrico, unido a su efecto diurético suave, facilita el trabajo de los riñones sin forzarlos, ayudando a mantener un equilibrio interno que muchas veces se rompe con hábitos alimentarios poco saludables.

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