Los radares negros de la DGT empiezan a multar hoy por 200€: no miran velocidad sino ESTO que haces en el carril VAO

Olvídate de levantar el pie del acelerador porque esta vez el peligro para tu bolsillo no viene marcado por el velocímetro, sino por la compañía que llevas —o no— dentro del coche. La nueva ofensiva tecnológica busca disciplinar el uso de los carriles especiales con una precisión digital que, lamentablemente para los más pillos, no admite excusas ni recursos fáciles.

Parece que la DGT ha decidido dar una vuelta de tuerca más a su estrategia de vigilancia en carretera, alejándose de los cinemómetros tradicionales para abrazar la inteligencia artificial. Lo curioso es que, aunque la mayoría de conductores levanta el pie instintivamente al ver una caja en el arcén, esta nueva tecnología pasa totalmente desapercibida para el ojo humano hasta que llega la notificación certificada a casa. No buscan correr, buscan ver quién va dentro, y eso cambia las reglas del juego por completo.

Se les ha bautizado popularmente como «radares negros» no solo por el color de su carcasa, a menudo camuflada en pórticos oscuros, sino por la leyenda negra que ya generan entre los habituales de las grandes urbes. La realidad técnica es que su óptica avanzada permite contar cabezas a gran velocidad y en condiciones de luz pésimas, discriminando si lo que hay en el asiento del copiloto es una persona, un bulto o la nada absoluta. Y cuidado, porque la sanción llega sin que hayas visto ni un solo destello.

DGT: ¿Por qué se les llama radares si no miden la velocidad?

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Es una cuestión de costumbre lingüística, aunque técnicamente deberíamos hablar de cámaras de visión artificial con capacidad de procesamiento de imágenes en tiempo real. Lo cierto es que, para el conductor medio, cualquier aparato que emita multas es un radar, independientemente de si utiliza efecto Doppler o reconocimiento de patrones visuales. Estos dispositivos están conectados, en muchos casos mediante tecnología 5G, para enviar la prueba fotográfica al instante al centro de tratamiento de denuncias automatizadas de León.

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Su diseño suele ser más discreto y estilizado que las clásicas cajas blancas, integrándose a menudo en las estructuras de señalización variable o bajo puentes estratégicos. El problema real es que su lente tiene una capacidad de penetración visual que atraviesa los reflejos del parabrisas, algo que hasta hace poco era el gran obstáculo técnico para automatizar estas sanciones.

El objetivo prioritario: la picaresca del carril BUS-VAO

El foco de esta campaña no es otro que los carriles de Vehículos de Alta Ocupación, esas vías rápidas que muchos miran con envidia mientras están atascados en la autovía principal. La normativa de la DGT es cristalina al respecto: solo pueden circular motos, transporte público y turismos con dos o más ocupantes, pero la tentación de colarse es demasiado fuerte. Hasta ahora, muchos se la jugaban confiando en que la Guardia Civil no estuviera mirando, pero la automatización ha cerrado ese grifo de impunidad.

La infracción por circular indebidamente por estos carriles está catalogada como grave, lo que implica un desembolso económico directo y doloroso sin posibilidad de reducción si no es por pronto pago. Debes saber que la multa asciende automáticamente a 200 euros y, aunque no conlleva la retirada de puntos del carnet, supone un golpe seco a la economía doméstica por intentar ganar diez minutos al reloj.

Ni maniquíes ni muñecas hinchables: la IA lo ve todo

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Durante años, la picaresca española ha intentado burlar la vigilancia humana con métodos que rozan lo cómico, desde maniquíes de tienda de ropa hasta muñecas o abrigos colocados estratégicamente en el asiento del copiloto. Sin embargo, los nuevos sistemas de la DGT utilizan un doble chequeo que combina la imagen convencional con sensores infrarrojos o análisis de volumen 3D.

El software aprende con cada paso de vehículo, mejorando su tasa de acierto para distinguir entre un niño dormido, una mascota grande o un pasajero real en una postura extraña. A pesar de esta sofisticación, siempre queda un margen para el error humano en la revisión final, pero la tecnología de filtrado es tan potente que las posibilidades de recibir una multa injusta son mínimas si realmente ibas acompañado.

Dónde están instalados estos ojos que todo lo ven

Aunque Tráfico no suele dar las coordenadas exactas para no facilitar la evasión, es evidente que estos sistemas se despliegan en los puntos de mayor saturación de acceso a las grandes capitales. Madrid y Barcelona se llevan la palma, con especial atención a la A-6 y la C-58, donde el uso del carril BUS-VAO es crítico para la fluidez del tráfico diario. De hecho, la ubicación suele coincidir con los pórticos luminosos que anuncian la entrada a estos carriles reservados, actuando como porteros digitales que no descansan ni de día ni de noche.

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No obstante, la implementación de estos dispositivos se está extendiendo progresivamente a otras ciudades con infraestructuras similares, como Granada o Sevilla, donde se han habilitado tramos especiales. La única forma segura de evitar el disgusto no es usar aplicaciones de aviso de radares, que a menudo fallan con estas cámaras, sino cumplir la norma a rajatabla.

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