La Comisión de Salud Pública ha activado un protocolo que nadie esperaba tan pronto. Diciembre de 2025 trajo consigo una oleada de gripe y virus respiratorios que obligó a las autoridades sanitarias a tomar medidas drásticas en plena temporada navideña. El anuncio oficial confirma que la mascarilla vuelve a los centros de salud, pero esta vez con matices que conviene conocer para evitar confusiones.
El documento aprobado por Sanidad y todas las comunidades autónomas establece un marco de actuación que va más allá de una simple recomendación. Se trata de un plan coordinado para la temporada 2025-2026 que contempla diferentes niveles de alerta según la evolución de los contagios. La novedad reside en que las medidas se activan progresivamente dependiendo de la presión asistencial y la circulación viral.
Cuándo debes ponerte la mascarilla según el nuevo protocolo
El protocolo distingue cuatro escenarios epidemiológicos que determinan el uso de la mascarilla. En situación basal, solo se recomienda a personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a estar cerca de grupos vulnerables. Esta es la norma general que todos deberíamos seguir como medida de cortesía sanitaria.
Cuando los indicadores de transmisión alcanzan un nivel bajo o medio, se intensifica la recomendación en entornos vulnerables como unidades oncológicas o de trasplantes. En este escenario, tanto profesionales sanitarios como pacientes y acompañantes deben usarla en áreas sensibles de los hospitales. Además, se aconseja reducir las interacciones sociales si presentas tos, fiebre o congestión nasal.
Si la epidemia alcanza un nivel alto, la mascarilla se generaliza en espacios comunes de centros sanitarios como salas de espera o urgencias. Las autoridades pueden entonces valorar hacerla obligatoria según la situación específica de cada centro. En el nivel muy alto se activa una coordinación extraordinaria con medidas excepcionales para frenar la transmisión en colectivos especialmente expuestos.
Los síntomas que obligan a llevar mascarilla en cualquier situación
✓ Fiebre superior a 38 grados acompañada de malestar general y dolor muscular característico de la gripe
✓ Tos persistente que se intensifica por las noches o al hablar, indicativa de infección respiratoria activa
✓ Congestión nasal severa con mucosidad abundante que dificulta la respiración normal
✓ Dolor de garganta que se agrava al tragar, especialmente si viene acompañado de otros síntomas
✓ Dificultad respiratoria o sensación de opresión en el pecho que requiere atención inmediata
La Dirección General de Salud Pública insiste en que cualquier persona con estos síntomas debe usar mascarilla quirúrgica en transporte público y espacios cerrados con alta afluencia. Los centros comerciales durante periodos de alta concentración de personas son especialmente sensibles. La medida no es opcional si vas a interactuar con mayores, personas inmunodeprimidas o enfermos crónicos.
Por qué la cepa K ha cambiado las reglas del juego
El virus de la gripe que circula esta temporada presenta mutaciones relevantes respecto a años anteriores. Se trata del subtipo H3N2 con varias modificaciones genéticas que configuran el subclado K, con mayor capacidad de transmisión que las cepas habituales. Esta variante ha provocado que la epidemia se adelantara varias semanas respecto al patrón habitual.
La incidencia superó ampliamente los niveles epidémicos en la Comunidad de Madrid ya en diciembre, alcanzando tasas que normalmente se registran en pleno invierno. La transmisión afecta especialmente a menores de 14 años, aunque las personas mayores siguen siendo el colectivo con mayor riesgo de complicaciones graves. Los hospitales registraron un aumento significativo de ingresos durante las semanas previas a Navidad.
Las autoridades advierten que la transmisión del virus seguirá aumentando durante las próximas semanas, impulsada por la alta circulación de esta cepa K. Por ello, el protocolo contempla mantener las medidas preventivas al menos hasta que los indicadores desciendan por debajo del umbral epidémico. La ventilación de espacios cerrados y la higiene de manos siguen siendo fundamentales.
Qué está pasando en los centros de salud ahora mismo
La saturación en centros de salud y hospitales se ha convertido en la principal preocupación de las autoridades sanitarias. El aumento de la presión asistencial ha obligado a reforzar plantillas y adaptar los planes de contingencia para garantizar la atención a todos los pacientes. Las urgencias hospitalarias registran tiempos de espera superiores a lo habitual.
Algunas comunidades autónomas implementaron la obligatoriedad de la mascarilla en sus centros sanitarios durante al menos 15 días en diciembre. Cataluña fue una de las primeras en aplicar esta medida para personas a partir de 6 años, tanto profesionales como pacientes y visitantes. Madrid reforzó la recomendación en hospitales y residencias de mayores ante el repunte de casos.
A partir del 7 de enero de 2026, con el descenso de la incidencia por debajo del umbral epidémico, la mascarilla dejó de ser obligatoria en algunos territorios. Sin embargo, se mantiene la recomendación para personas con síntomas en ámbitos sanitarios y sociosanitarios como medida de protección. Los centros pueden mantener su obligatoriedad según su situación epidemiológica específica.







