Se acabaron las dudas: el síntoma definitivo que distingue si tienes Gripe A o Covid

Con los centros de salud madrileños rozando el colapso, diferenciar entre los virus estacionales ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una necesidad sanitaria. Aunque comparten sintomatología, existe un patrón clínico específico que la Gripe A manifiesta con violencia y que permite separarla casi al instante de las nuevas variantes del coronavirus circulantes este invierno.

Las cifras son tozudas y el último informe epidemiológico señala más de 5.082 casos diagnosticados en Madrid solo en la última semana, La gripe A o el Covid para estas alturas de mes avanza. Lo curioso es que, entre tanta fiebre y malestar, muchos pacientes siguen creyendo que el coronavirus es el único culpable de sus males, ignorando que el viejo virus de la influenza ha mutado para ser más agresivo. Y aquí es donde entra en juego la agudeza del paciente para saber, antes incluso del test, qué es lo que le está atacando.

Gripe A o Covid: El matiz de la velocidad lo cambia todo

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Si hay algo que caracteriza a este brote invernal es la brutalidad con la que se presenta, sin avisar y dejándote tirado en el sofá en cuestión de horas. Los expertos coinciden en que la aparición súbita de fiebre alta es el marcador más fiable para descartar otras patologías respiratorias que suelen ser mucho más progresivas en su desarrollo.

Por el contrario, las variantes actuales del Covid suelen ser bastante más traicioneras y lentas, empezando con un carraspeo molesto que va a más con el paso de los días. Resulta evidente que el dolor de garganta inicial sigue siendo su carta de presentación habitual, pero rara vez te tumba con 39 de fiebre en la primera tarde como lo hace su competidor histórico.

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La fiebre no perdona ni negocia

Cuando hablamos de la Gripe A en este ciclo de 2026, el termómetro no suele andar con rodeos y se dispara rápidamente por encima de los 38,5 grados, generando esos escalofríos incontrolables que asustan. Es fundamental entender que la persistencia de esta temperatura durante tres o cuatro días es lo que termina por agotar las reservas de energía de cualquier adulto sano, dejándolo fuera de juego.

En el caso del coronavirus circulante, la fiebre se comporta de manera mucho más errática, a veces es inexistente o simplemente aparece como un pico puntual que cede con un simple paracetamol. Observamos cada vez más que la fatiga extrema sin fiebre es un cuadro clínico habitual en los positivos por Covid, que se sienten muy cansados pero no necesariamente ardiendo.

Dolores que cuentan historias

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El dolor muscular generalizado, eso que las abuelas llamaban «dolor de huesos», es prácticamente una firma de autor del virus de la influenza en su variante A, y este año viene con fuerza. Casi todos los pacientes describen que las piernas y la espalda pesan como si hubieran corrido una maratón sin haber salido del salón de su casa, imposibilitando el descanso. Es un malestar físico tan agudo y profundo que impide encontrar una postura cómoda en la cama, algo que desespera a quien lo sufre.

El Covid, aunque también deja el cuerpo cortado, suele centrar su ataque doloroso más en la zona superior, con cefaleas punzantes detrás de los ojos o presión en las sienes. Se sabe desde hace tiempo que el dolor de cabeza intenso es un síntoma que persiste incluso cuando la carga viral baja, diferenciándose de las mialgias generalizadas de la gripe pura.

¿Y qué pasa con los test de farmacia?

A pesar de la claridad de los síntomas, la venta de test combinados en las farmacias de Madrid se ha disparado al mismo ritmo que la incidencia acumulada de casos. El problema real es que los falsos negativos son frecuentes en los primeros dos días de síntomas, dándonos una falsa sensación de seguridad que facilita los contagios en cenas, oficinas y transporte público. No podemos fiar toda nuestra estrategia de salud a una rayita roja que, en esta variante, tarda bastante en aparecer.

Al final, la clínica manda y tu propio cuerpo sabe distinguir perfectamente cuándo ha sido invadido por la Gripe A y cuándo está lidiando con un resfriado común o un Covid leve. Lo más sensato es asumir que el aislamiento es la mejor medicina cuando el organismo dice basta, independientemente de la etiqueta científica que le pongamos al virus de turno.

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