Mercadona se ha convertido nuevamente en el foco de una intensa polémica en redes sociales debido a las discrepancias detectadas en el pesaje de sus productos frescos. En un contexto donde la cesta de la compra no deja de subir, cada céntimo cuenta y los consumidores miran con lupa el etiquetado. No se trata solo de una sensación de engaño, sino de una pérdida económica real que afecta al bolsillo de las familias a final de mes.
La controversia surge justo cuando muchos usuarios han comenzado a compartir vídeos pesando sus bandejas de solomillo y otros cárnicos en casa, revelando cifras inferiores a las prometidas. Esta práctica, que parecía anecdótica, ha destapado un problema recurrente con la denominada «merma» del producto. Sin embargo, la mayoría de los compradores desconoce que existe un límite legal para estas diferencias y que, superado ese umbral, tienen derecho a exigir la devolución inmediata de su dinero.
El hábito viral de pesar la compra en casa
Las redes sociales se han llenado de testimonios de clientes indignados que, báscula en mano, demuestran que el peso neto declarado no siempre coincide con la realidad. Esta tendencia de verificación doméstica ha generado una ola de desconfianza hacia los envasados industriales de los supermercados. Lo que antes dábamos por sentado, hoy se cuestiona sistemáticamente antes de abrir el envase y cocinar el producto.
El problema principal radica en la diferencia entre el peso bruto, el neto y el escurrido, conceptos que a menudo confunden al consumidor medio. En muchos casos, el líquido que suelta la carne o el propio envase inflan el gramaje final cobrado en caja. Esta situación ha obligado a muchos usuarios a adoptar medidas de precaución adicionales, como pesar las bandejas en la sección de frutería antes de abonarlas.
Las cuentas claras: cuánto pierdes realmente
Si nos centramos en el precio del solomillo de cerdo, que ronda los 12 euros el kilo en la cadena valenciana, el impacto económico es evidente. Una diferencia de apenas 100 o 125 gramos en una bandeja puede traducirse en una pérdida directa de 1,50 euros para el cliente. Al comprar varias unidades semanales, la cifra anual de dinero tirado a la basura por este «error» de pesaje puede superar fácilmente los 100 euros.
Para evitar que te cobren por un producto que no te estás llevando, es fundamental realizar ciertas comprobaciones in situ. No basta con mirar el precio final; hay que entender que el líquido de conservación o los absorbentes no deberían pagarse a precio de carne de primera calidad. El solomillo es una pieza noble y cara, por lo que cualquier merma injustificada duele el doble al consumidor que busca calidad.
A continuación, te dejamos una lista de verificación rápida para aplicar en tu próxima visita al supermercado y evitar sorpresas desagradables:
✓ Pesa la bandeja en la báscula de autoservicio de la sección de frutas y verduras para contrastar el dato.
✓ Resta mentalmente unos 20-30 gramos correspondientes al envase de plástico y la almohadilla absorbente.
✓ Compara el resultado con el peso neto que marca la etiqueta del producto.
✓ Si la diferencia supera el 10%, no la compres o solicita el re-etiquetado al personal.
✓ Guarda siempre el ticket de compra para posibles reclamaciones posteriores si detectas el error en casa.
Lo que dice la ley y la postura de la OCU
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) es clara al respecto: existe un margen de tolerancia legal para los productos envasados, pero no es infinito. La normativa permite pequeñas desviaciones debido a la pérdida natural de agua de los alimentos frescos, conocida técnicamente como merma. Sin embargo, si el peso real es inferior al declarado en más de un 5%, se considera una práctica abusiva y es totalmente reclamable por parte del afectado.
Es vital entender que cadenas como Mercadona tienen protocolos estrictos de calidad, pero los errores en la línea de envasado pueden ocurrir. La responsabilidad recae en la empresa, que debe garantizar que el cliente recibe la cantidad exacta por la que paga. Cuando la diferencia es sistemática y siempre a favor del establecimiento, las sospechas de los consumidores sobre una estrategia deliberada aumentan, generando crisis de reputación.
Pasos para reclamar tu dinero sin conflictos
La forma más efectiva de solucionar este problema es detectarlo antes de pasar por la línea de cajas, evitando así el trámite de devolución. Si usas las balanzas disponibles en la tienda y notas que faltan más de 50 gramos, busca a un empleado. Por lo general, el personal está instruido para pesar de nuevo el artículo y re-etiquetar el precio ajustándolo al peso real sin poner objeciones.
En caso de que te des cuenta ya en casa, no abras el envase si pretendes devolverlo, ya que esto facilita la gestión. Acude al servicio de atención al cliente con el ticket y la bandeja intacta para solicitar el reembolso o el cambio. La mayoría de supermercados prefieren devolver el importe del producto defectuoso antes que enfrentarse a una hoja de reclamaciones oficial o a una denuncia en Consumo.








