El aviso de la Dra. Odile Fernández (47, médico de familia): «Estos son los 3 alimentos que ella jamás volvería a comer tras superar mi cáncer»

La superviviente de cáncer de ovario con metástasis ha revelado los tres grupos de alimentos que eliminó para siempre de su dieta tras su diagnóstico en 2010. Su testimonio está respaldado por investigación científica y 14 años de experiencia como médico de familia especializada en oncología integrativa.

La Dra. Odile Fernández, médico de familia y superviviente de cáncer, ha revolucionado el debate sobre alimentación y salud tras compartir su experiencia personal. En 2010 le diagnosticaron un cáncer de ovario con múltiples metástasis en estadio avanzado, con una supervivencia a 10 años del 0%.

Quince años después, la doctora no solo ha superado la enfermedad, sino que ha dedicado su carrera profesional a investigar la relación entre los hábitos alimentarios y las enfermedades crónicas. Su historia ha inspirado a miles de personas, y sus recomendaciones se basan tanto en su vivencia personal como en cientos de estudios científicos que revisó durante su proceso de recuperación.

Los tres grupos alimentarios que eliminó

La Dra. Fernández fue contundente al identificar los tres grupos de alimentos que jamás volvió a incorporar en su dieta tras el diagnóstico. El primero son los alimentos ultraprocesados con azúcar añadido, especialmente aquellos que producen picos de insulina elevados. Según explicó en una entrevista, cuando consume alimentos con alta carga glucémica, el páncreas produce insulina de forma descontrolada, una hormona inflamatoria que favorece el almacenamiento de grasa y puede estar relacionada con el desarrollo de enfermedades crónicas.

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El segundo grupo lo constituyen las carnes procesadas como embutidos, bacon, salchichas y nages. La médico explicó que estos productos contienen altos niveles de sal y aditivos químicos que han demostrado estar asociados con mayor riesgo de cáncer de estómago. Además, recomendó limitar drásticamente el consumo de carne roja, priorizando en su lugar carnes blancas como pollo, pavo o conejo, y sobre todo pescado azul pequeño como boquerón, sardina o caballa.

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El tercer grupo que eliminó fueron los aceites de mala calidad y los alimentos fritos en este tipo de grasas. La patata frita se convirtió en su principal objetivo a evitar, especialmente cuando se prepara con aceites refinados y a altas temperaturas. Por ello, la doctora sostiene que el aceite de oliva virgen extra debe ser la única grasa de cocina en una alimentación saludable.

Los hábitos que salvaron su vida

Tras el diagnóstico devastador que recibió cuando su hijo tenía solo 3 años, la Dra. Fernández vivió un proceso de aceptación que describe como transformador. Pasó de grabar un vídeo de despedida para su hijo a investigar exhaustivamente qué podía hacer como paciente para ayudar en su proceso de curación. Su formación médica le permitió buscar artículos científicos que relacionaban el cáncer con el estilo de vida, descubriendo que existían cientos de publicaciones sobre el tema.

✓ Incorporó especias antiinflamatorias como cúrcuma, jengibre, comino y perejil en todas sus comidas
✓ Aumentó el consumo de crucíferas como brócoli, coliflor y rábanos
✓ Añadió un diente de ajo diario, llegando hasta cuatro en algunos periodos
✓ Introdujo fermentados como chucrut, kombucha y aceitunas aliñadas para cuidar su microbiota
✓ Priorizó el huevo como principal fuente de proteína animal

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La médico también implementó cambios radicales en su gestión del estrés, que considera uno de los factores desencadenantes de su alimentos. Aprendió meditación budista con un monje en Granada y eliminó las guardias médicas que la obligaban a atender hasta 80 pacientes diarios. Según explicó, el cortisol elevado de forma crónica produce inflamación, aumenta los niveles de azúcar en sangre y deprime el sistema inmunitario.

El poder del orden de los alimentos

Una de las revelaciones más sorprendentes de la Dra. Fernández tiene que ver con el orden en que consumimos los alimentos dentro de una misma comida. Según los estudios que revisó, comenzar siempre por la fibra vegetal crea una especie de malla en el intestino que ralentiza la absorción de todo lo que viene después. Por ello recomienda empezar con ensalada o vegetales crudos, seguir con grasa y proteína, después el almidón como arroz o pasta, y dejar para el final cualquier enfermedad relacionada con azúcares.

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Esta estrategia, que denomina «la fórmula 3+1», permite reducir hasta un 50% los picos de insulina en diabéticos e incluso disminuir la medicación necesaria. Curiosamente, señala que esta forma de comer era exactamente la que seguían nuestras abuelas en la dieta mediterránea tradicional, que siempre comenzaba con ensalada o gaspacho. La diferencia es que ellas lo hacían por costumbre, sin conocer la ciencia que lo respaldaba.

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