Castellón esconde lugares que sorprenden sin necesidad de grandes reclamos, rincones donde la historia y la naturaleza se dan la mano de forma sencilla y muy fácil de entender. En el interior de la provincia, lejos del turismo masivo, hay pueblos que conservan su esencia y ofrecen planes completos en muy poco espacio, donde no hace falta correr ni planificar demasiado, basta con dejarse llevar.
Castellón muestra uno de esos ejemplos en un pueblo donde las torres medievales marcan el horizonte y los caminos conducen, casi sin avisar, a un embalse de aguas turquesas. Hablamos de Onda, un lugar que combina patrimonio, cerámica y paisaje natural, y que permite pasar del casco histórico a la montaña o al agua en cuestión de minutos.
2La cerámica como seña de identidad en Castellón
Castellón es tierra de cerámica y Onda es uno de sus mejores ejemplos. El Museo del Azulejo “Manolo Safont” explica de forma clara y accesible cómo este material ha marcado la vida del pueblo, pues además de todo, no se trata solo de vitrinas, sino de un recorrido que conecta el trabajo artesanal con la industria y con el diseño actual.
La cerámica en Castellón no se queda dentro del museo, ya que en Onda aparece integrada en plazas, fachadas y suelos, como ocurre en la plaza de la Sinagoga, situada en la antigua judería. Es un espacio recuperado con respeto por la historia y pensado para que cualquiera pueda entender y disfrutar el pasado sin complicaciones.






