Castellón esconde lugares que sorprenden sin necesidad de grandes reclamos, rincones donde la historia y la naturaleza se dan la mano de forma sencilla y muy fácil de entender. En el interior de la provincia, lejos del turismo masivo, hay pueblos que conservan su esencia y ofrecen planes completos en muy poco espacio, donde no hace falta correr ni planificar demasiado, basta con dejarse llevar.
Castellón muestra uno de esos ejemplos en un pueblo donde las torres medievales marcan el horizonte y los caminos conducen, casi sin avisar, a un embalse de aguas turquesas. Hablamos de Onda, un lugar que combina patrimonio, cerámica y paisaje natural, y que permite pasar del casco histórico a la montaña o al agua en cuestión de minutos.
3El embalse de aguas turquesas
Castellón también sorprende por su paisaje interior, y el embalse del Sitjar es uno de esos lugares que rompen esquemas. A pocos minutos del centro de Onda aparece esta lámina de agua rodeada de pinares, con un color azul intenso que contrasta con la montaña y la piedra rojiza del entorno.
Desde el embalse se accede a senderos sencillos y a miradores que permiten recorrer la zona sin dificultad. Además, conecta con la Sierra de Espadán, un parque natural lleno de rutas fáciles y pueblos cercanos como Tales o Sueras. Lo mejor es que todo está cerca, lo que permite combinar en un mismo día historia, naturaleza y un baño en verano, entendiendo por qué este rincón de Castellón sigue siendo uno de sus secretos mejor guardados.






