El colesterol se ha convertido en una de esas palabras que muchos escuchan en la consulta médica y prefieren no volver a oír hasta la siguiente analítica. Está ahí, silencioso, influyendo en la salud del corazón y de los vasos sanguíneos, muy ligado a lo que comemos cada día y a pequeños hábitos que a veces parecen insignificantes. No hace falta hacer cambios radicales para empezar a cuidarlo, en muchos casos basta con ajustar detalles cotidianos que pasan desapercibidos.
El colesterol alto no aparece de la noche a la mañana y tampoco se corrige solo con fuerza de voluntad durante una semana. Por eso resulta interesante que los expertos pongan el foco en gestos sencillos y realistas, como lo que comemos a media mañana. Según la Fundación Británica del Corazón, hay un alimento concreto que, tomado cada día alrededor de las 11, puede ayudar a mantenerlo a raya, controlar la tensión y, de paso, favorecer la pérdida de peso sin grandes sacrificios.
1Por qué el colesterol necesita atención diaria
El colesterol elevado y mantenido en el tiempo supone un riesgo real para la salud cardiovascular. Tal y como recuerdan los cardiólogos, cuando sus niveles se disparan, se favorece la acumulación de placa en las arterias, lo que dificulta el paso de la sangre y obliga al corazón a trabajar más de la cuenta. Con el tiempo, este esfuerzo extra aumenta las probabilidades de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
A este problema se suma la hipertensión, que suele ir de la mano del colesterol alto. Una presión arterial elevada daña poco a poco los vasos sanguíneos y puede afectar a órganos clave como el cerebro, los riñones o los ojos. Por eso, los especialistas insisten en que no basta con reaccionar cuando aparecen los síntomas, sino que es fundamental prevenir con decisiones inteligentes que se repiten cada día.





