En el marco de la investigación judicial que se sigue en la Pieza Separada de la Causa Especial 20775/2020 ante el Tribunal Supremo, la declaración de los peritos de la Sección de Ingeniería de la Guardia Civil (SECRIM) ha arrojado luz sobre la autenticidad de las pruebas sonoras que sustentan la investigación. Los especialistas identificados con los carnés profesionales comparecieron ante la autoridad judicial para desgranar los pormenores de un informe técnico que, según sus propias palabras, no deja lugar a dudas sobre la integridad de los archivos analizados.
A diferencia de otras tesis que apuntaban a posibles manipulaciones o ediciones en el material, los agentes del instituto armado sostuvieron una postura firme: las grabaciones son continuas y no presentan anomalías técnicas que sugieran una intervención externa malintencionada.
La diligencia se centró en el análisis de una serie de audios alojados originalmente en tres teléfonos móviles y una grabadora de mano. Según detallaron los peritos, para su trabajo contaron con un volcado completo del sistema de ficheros de estos dispositivos, lo que les permitió examinar no solo el contenido acústico de las piezas, sino también el entorno digital en el que fueron generadas y almacenadas. El tribunal, consciente de la complejidad de la materia, instó a los expertos a actuar como traductores de la técnica para que todas las partes pudieran comprender por qué, a pesar de ciertas coincidencias cronológicas en los metadatos de los archivos, la autenticidad de los mismos permanece inalterada.

FALLO EN LA ACTUALIZACIÓN
Uno de los puntos más controvertidos de la sesión fue la explicación sobre por qué varios archivos de audio compartían una misma fecha de modificación,concretamente el 23 de octubre de 2018 a las 15:24 horas. Esta circunstancia, que a menudo se utiliza para sugerir una exportación masiva o una reconstrucción de contenedores digitales, fue aclarada por los peritos del SECRIM como un fenómeno derivado de la propia naturaleza del sistema operativo del dispositivo analizado, un iPhone. Los agentes explicaron que «en esa fecha concreta se produjo un intento de actualización del sistema de la versión 12.0.2 a la 12.1.2 que resultó fallido».
En el momento en que el sistema operativo detecta un error crítico durante su proceso de actualización, activa un mecanismo de protección que consiste en realizar una reversión o captura del estado anterior para conservar los archivos íntegros. Durante este proceso de restauración interna, el sistema vuelve a almacenar los archivos originales pero les asigna una nueva fecha de modificación que coincide exactamente con el momento del intento de actualización fallida. Según subrayaron los expertos, «este cambio en los metadatos es automático y no implica de ninguna manera que el contenido acústico del audio haya sido editado o modificado por una persona».

FIRMAS DIGITALES E INTEGRIDAD DEL CONTENIDO
Para reforzar su conclusión de que los audios no han sufrido manipulaciones, los peritos detallaron el uso de algoritmos matemáticos que generan lo que se conoce como una huella digital o «hash». Explicaron que «cada vez que se crea un audio en estos terminales, el dispositivo no solo guarda el archivo sonoro, sino que genera de forma automática un registro vinculado en una base de datos interna, a la que un usuario común no tiene acceso». Este registro funciona como un asiento contable que incluye la duración exacta, la fecha de creación original y un identificador único que permanece inalterable a pesar de que la fecha de modificación externa cambie debido a errores del sistema.
Los especialistas del SECRIM confirmaron que realizaron comparaciones entre los archivos de audio visibles y los archivos ocultos de onda y bases de datos que el teléfono genera para su funcionamiento interno. La coincidencia absoluta entre todas estas capas de información digital permite asegurar que no hubo agentes externos ni procesos de edición. Incluso en el caso de las grabadoras de mano analizadas, los peritos se mostraron convencidos de que «las grabaciones se realizaron directamente con dicho dispositivo», descartando que se hubieran transferido audios desde otros terminales para simular una grabación original.

GARANTÍAS EN LA CUSTODIA DE LAS EVIDENCIAS
La comparecencia también sirvió para reafirmar la solidez de los protocolos de cadena de custodia seguidos durante la investigación. Ante las preguntas sobre la fiabilidad de las herramientas utilizadas y la posible presencia de software intrusivo, los peritos mantuvieron que «el procedimiento está plenamente garantizado por la normativa vigente». Declinaron entrar en valoraciones sobre sistemas de interceptación que no competen a su área específica de ingeniería, pero recalcaron que su análisis se basa en «evidencias físicas y digitales tangibles» que han sido procesadas bajo supervisión judicial.
Finalmente, los expertos del SECRIM reiteraron que su labor no consiste en ser asesores de las partes, sino en actuar con absoluta imparcialidad para que el tribunal pueda fundamentar sus decisiones sobre bases técnicas sólidas. Concluyeron su intervención insistiendo en que la integridad acústica de las conversaciones examinadas es total y que los fenómenos digitales observados en los metadatos tienen una explicación técnica lógica y coherente que excluye cualquier tipo de manipulación criminal.






